-¿Has asesinado algún animal por placer? ¿Por saber lo que se siente?
Ella no miraba hacia mí, solo seguía ahí recargada viendo hacia el techo.
-No- le respondí- ¿Por qué lo haría?
-Existe un cierto placer en sentir el poder, dominar a un algo más, saber que se tiene el control. Pero si ahora mismo viniera otro algo, uno más grande que yo a acabar conmigo, ciertamente rogaría y lloraría por mi vida. No me vendrían a la mente los recuerdos de ese animalito mirándome desde su debilidad, desde su dolor, desde su incertidumbre. Lo que pasaría por mi mente es ¿por qué ese ser es tan cruel, por qué me hace eso a mí? A mí, inocente de todo pensamiento, impulso o dolor que lo lleva a hacerme eso. Inmediatamente tendría la convicción de que mi conciencia está limpia, mis pecados expiados y mi alma pura. ¿Te das cuenta de lo que hablo?
Asentí desde mi lugar y nos quedamos en silencio otro momento.
-Es por eso que el dolor humano me causa tanta gracia- sonrió para sí misma- es por eso que tu dolor es ridículo. Recuerda lo que le hiciste, recuerda lo que me hiciste, recuerda lo que nos hiciste.
Y sin embargo, pensar quién era ella, cómo habíamos llegado a ese cuarto, esa cama desconocida, esos colores desconocidos, ese lugar tan ajeno.
-¿Quién eres?- mi pregunta estúpida.
-¿Quién quieres que sea?- su respuesta antes de cruzar la puerta.
miércoles, 8 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
Die Krankheit
Y es que ella es la idea y la persona,
es que ella le teme a los principios y a los finales.
Y es que tengo miedo de ser la idea pero no la persona,
es que temo no haber sido el principio, solo un final.
es que ella le teme a los principios y a los finales.
Y es que tengo miedo de ser la idea pero no la persona,
es que temo no haber sido el principio, solo un final.
miércoles, 17 de abril de 2013
Der Katze
Érase una vez un gato que era alérgico a sí mismo. Habíase visto jamás semejante cosa, pero era así y así sería a lo largo de su vida (porque ya se había acabado las otras 6).
El pobre minino intentaba vivir a diario con esta condición que lo atormentaba con estornudos, moqueo y una inflamación de la cara permanente.
Un día, cansado de esta situación, decidió hacerse un tratamiento hipoalergénico. Los doctores gatunos le hicieron ver lo peligroso de la maniobra y los riesgos que esta podría conllevar, como perder su gatunidad para siempre. Pero nuestro querido amigo gato alérgico a sí mismo, cansado de el lagrimeo que le causaba su propia gatosidad, tomó el riesgo de tan radical tratamiento.
Y así, después de 36 procedimientos -que incluían baños con aceites de guanabana y shampú de ricino, así como una terapia de inyecciones a base de ciclopentanoperhidrofenantreno y compuestos tetrapirrólicos- nuestro querido Misifú (el nuevo nombre que había decidido tomar, dejando atrás aquel nombre viejo que nunca sería vuelto a mencionar para evitar así los recuerdos de tan dolorosa y comezonuda existencia pasada) era totalmente hipoalergénico. No más ataques de tos ni comezón en las patitash. No más hinchazón de cara ni más adrenalina inyectada en un ataque anafiláctico a las 2 am. No más moqueo constante que tantas veces era causa de penas en las reuniones del club.
Entonces, el pequeño Misifú, decidido a disfrutar de su nueva vida, se dedicó a las actividades propias de su especie: tomaba siestas de 10 horas ya no interrumpidas por la falta de aire que le causaban sus propios pelosh. Miraba con desprecio e indiferencia total a su amo mientras este le hacía caricias, ya sin tener la cara ridículamente hinchada. Se limpiaba a lengüetazos cada parte de su cuerpo, ya sin tener esos accesos de tos en los que sentía que sacaba la pleura. Finalmente, hacía demostraciones de habilidad ninja, ya sin sentirse pesado y tieso por el edema en sus pieceses.
Después de 3 meses de esta contínua agenda gatuna, Misifú llegó a la conclusión de que la vida que tanto había estado deseando era extremadamente aburrida, y poco a poco el deseo volver a la vida como Ramón, el viejo nombre que ahora extrañaba un poco, le invadía el corazón. Recordaba la emoción que le inyectaba a su existencia el saber que si no corría a tiempo por su ampolleta de adrenalina moriría trágicamente, así como el placer que le quedaba después de estornudar y estornudar y pensar -oh shi, ya pasó-. Recordaba también los viajes al veterinario en los que encontraba a sus viejos amigos de hospitalización: el pato manco, el cuyo con prolapso rectal y el loro con verborrea y diarrea.
Ramón (el ser llamado Misifú ahora le molestaba) pasaba las horas perezosas viendo por la ventana, pensando en que debió haberle hecho caso a su médico cuando le decía que a veces era más difícil una recuperación psicológica que la recuperación de los 36 tratamientos -que incluían baños con lactobacilos Casei Shirota-. Triste, el pequeño Ramón fue a la cocina de su dueño, y encontrando la bolsa de cacahuates que aquél no le dejaba tocar, decidió comer unos mientras veía un poco de TV. A los 15 minutos, Ramón sentía que la garganta se le cerraba, corrió a verse al espejo del baño y vio emocionado cómo su rostro era del tamaño de un melón. Rió con ganas cuando sintió que el aire le faltaba y casi encontró melódico el sonido de las sibilancias que provocaban sus pulmones luchando por respirar.
Misifú moría trágicamente. Ramón era tan feliz.
El pobre minino intentaba vivir a diario con esta condición que lo atormentaba con estornudos, moqueo y una inflamación de la cara permanente.
Un día, cansado de esta situación, decidió hacerse un tratamiento hipoalergénico. Los doctores gatunos le hicieron ver lo peligroso de la maniobra y los riesgos que esta podría conllevar, como perder su gatunidad para siempre. Pero nuestro querido amigo gato alérgico a sí mismo, cansado de el lagrimeo que le causaba su propia gatosidad, tomó el riesgo de tan radical tratamiento.
Y así, después de 36 procedimientos -que incluían baños con aceites de guanabana y shampú de ricino, así como una terapia de inyecciones a base de ciclopentanoperhidrofenantreno y compuestos tetrapirrólicos- nuestro querido Misifú (el nuevo nombre que había decidido tomar, dejando atrás aquel nombre viejo que nunca sería vuelto a mencionar para evitar así los recuerdos de tan dolorosa y comezonuda existencia pasada) era totalmente hipoalergénico. No más ataques de tos ni comezón en las patitash. No más hinchazón de cara ni más adrenalina inyectada en un ataque anafiláctico a las 2 am. No más moqueo constante que tantas veces era causa de penas en las reuniones del club.
Entonces, el pequeño Misifú, decidido a disfrutar de su nueva vida, se dedicó a las actividades propias de su especie: tomaba siestas de 10 horas ya no interrumpidas por la falta de aire que le causaban sus propios pelosh. Miraba con desprecio e indiferencia total a su amo mientras este le hacía caricias, ya sin tener la cara ridículamente hinchada. Se limpiaba a lengüetazos cada parte de su cuerpo, ya sin tener esos accesos de tos en los que sentía que sacaba la pleura. Finalmente, hacía demostraciones de habilidad ninja, ya sin sentirse pesado y tieso por el edema en sus pieceses.
Después de 3 meses de esta contínua agenda gatuna, Misifú llegó a la conclusión de que la vida que tanto había estado deseando era extremadamente aburrida, y poco a poco el deseo volver a la vida como Ramón, el viejo nombre que ahora extrañaba un poco, le invadía el corazón. Recordaba la emoción que le inyectaba a su existencia el saber que si no corría a tiempo por su ampolleta de adrenalina moriría trágicamente, así como el placer que le quedaba después de estornudar y estornudar y pensar -oh shi, ya pasó-. Recordaba también los viajes al veterinario en los que encontraba a sus viejos amigos de hospitalización: el pato manco, el cuyo con prolapso rectal y el loro con verborrea y diarrea.
Ramón (el ser llamado Misifú ahora le molestaba) pasaba las horas perezosas viendo por la ventana, pensando en que debió haberle hecho caso a su médico cuando le decía que a veces era más difícil una recuperación psicológica que la recuperación de los 36 tratamientos -que incluían baños con lactobacilos Casei Shirota-. Triste, el pequeño Ramón fue a la cocina de su dueño, y encontrando la bolsa de cacahuates que aquél no le dejaba tocar, decidió comer unos mientras veía un poco de TV. A los 15 minutos, Ramón sentía que la garganta se le cerraba, corrió a verse al espejo del baño y vio emocionado cómo su rostro era del tamaño de un melón. Rió con ganas cuando sintió que el aire le faltaba y casi encontró melódico el sonido de las sibilancias que provocaban sus pulmones luchando por respirar.
Misifú moría trágicamente. Ramón era tan feliz.
lunes, 25 de marzo de 2013
más búsquedas
A las 7 am, caminando a orillas de ese río me sentía como en un pequeño via crucis. Un via crucis, que manera tan más pedante de referirse a esto, ¿Pero qué otra comparación le podía encontrar? Et dimitte nobis debita nostra.
Conocer a alguien, ¿De qué depende pensar que conoces a alguien?, ¿conocer su historia, la persona a la que ama?, ¿sus alegrías, sus gustos?, ¿se podría decir que conoces a alguien porque puedes pedir su sandwich o su café de la forma exacta en que esa persona lo desea?, ¿se podría decir que la había conocido de alguna forma en que quizá ni sus más íntimos amigos la conocían?
Y no, no la conocía, no la conozco, y quizá no la conoceré. Esos breves momentos en que estuvimos solos eran de silencios, eran momentos en que ella expresaba sus firmes creencias y yo solo asentía por cortesía. Luego se movía hacia alguien más platicando y riendo mientras me dejaba solo pensando en que era extraña la atracción que sentía hacia aquella mujer con la que el máximo contacto había sido un saludo, un abrazo, una plática en medio del efecto del ron, el tequila, las cervezas, las noches, las terrazas, la música y el asentir con la cabeza mientras hablaba más de sus firmes convicciones.
Realmente no recuerdo bien cómo se dio - el efecto del ron, el tequila, las cervezas-, pero de pronto era sentir su cuerpo junto al mío, el baile más personal que hacia los demás en el lugar, la música, el abrazo, los rostros encontrándose, la suavidad encontrándose, la humedad encontrándose. El buscar desesperados, el buscar y caer; el morder y perder. El terminar de espaldas en la pared y comenzar a desear. Olvidar el cómo y el por qué. Seguir buscando entre el cabello y el cuello, entre sus manos guiándome sobre su cuerpo, apretando y buscando. Buscar, buscar, buscar, ¿Buscar qué? Yo no lo sabía, pero la ayudaba a encontrarlo.
Lo que comienza efímero termina efímero, no como regla general, solo como una norma o recomendación. Así que mientras nos buscábamos uno dentro del otro y él abrió la puerta del cuarto diciendo "no, no paren, sigan" mientras intentaba entrar en la cama con nosotros, me di cuenta que todo se había botado al quinto infierno ¿Y qué le quedaba a uno? decirle los "no mames, vete", "wey, no mames, vete" y ver cómo se iba tambaleando con su pequeño trasero desnudo. No quedaba más que la cortesía del "¿quieres seguir?" para recibir el ya esperado "no". Entonces era vestirse, buscar las ropas propias (buscar, seguía siendo todo una búsqueda), acostarse y poner la alarma a las 7 am porque había que salir de ahí pitando al otro día y caminar toda la carretera con el río a la izquierda hasta el boulevard para tomar el primer camión e ir asintiendo en el camino mientras ella hablaba de sus firmes convicciones.
Conocer a alguien, ¿De qué depende pensar que conoces a alguien?, ¿conocer su historia, la persona a la que ama?, ¿sus alegrías, sus gustos?, ¿se podría decir que conoces a alguien porque puedes pedir su sandwich o su café de la forma exacta en que esa persona lo desea?, ¿se podría decir que la había conocido de alguna forma en que quizá ni sus más íntimos amigos la conocían?
Y no, no la conocía, no la conozco, y quizá no la conoceré. Esos breves momentos en que estuvimos solos eran de silencios, eran momentos en que ella expresaba sus firmes creencias y yo solo asentía por cortesía. Luego se movía hacia alguien más platicando y riendo mientras me dejaba solo pensando en que era extraña la atracción que sentía hacia aquella mujer con la que el máximo contacto había sido un saludo, un abrazo, una plática en medio del efecto del ron, el tequila, las cervezas, las noches, las terrazas, la música y el asentir con la cabeza mientras hablaba más de sus firmes convicciones.
Realmente no recuerdo bien cómo se dio - el efecto del ron, el tequila, las cervezas-, pero de pronto era sentir su cuerpo junto al mío, el baile más personal que hacia los demás en el lugar, la música, el abrazo, los rostros encontrándose, la suavidad encontrándose, la humedad encontrándose. El buscar desesperados, el buscar y caer; el morder y perder. El terminar de espaldas en la pared y comenzar a desear. Olvidar el cómo y el por qué. Seguir buscando entre el cabello y el cuello, entre sus manos guiándome sobre su cuerpo, apretando y buscando. Buscar, buscar, buscar, ¿Buscar qué? Yo no lo sabía, pero la ayudaba a encontrarlo.
Lo que comienza efímero termina efímero, no como regla general, solo como una norma o recomendación. Así que mientras nos buscábamos uno dentro del otro y él abrió la puerta del cuarto diciendo "no, no paren, sigan" mientras intentaba entrar en la cama con nosotros, me di cuenta que todo se había botado al quinto infierno ¿Y qué le quedaba a uno? decirle los "no mames, vete", "wey, no mames, vete" y ver cómo se iba tambaleando con su pequeño trasero desnudo. No quedaba más que la cortesía del "¿quieres seguir?" para recibir el ya esperado "no". Entonces era vestirse, buscar las ropas propias (buscar, seguía siendo todo una búsqueda), acostarse y poner la alarma a las 7 am porque había que salir de ahí pitando al otro día y caminar toda la carretera con el río a la izquierda hasta el boulevard para tomar el primer camión e ir asintiendo en el camino mientras ella hablaba de sus firmes convicciones.
viernes, 8 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
más blas blas
Y si bien la aparición de una nueva forma estimulante en mi vida no es del tanto propicia, esta le da un cierto toque de cambio al panorama. Al panorama, que manera tan más mordaz de llamarle a la forma jodida de vida que me había cargado últimamente.
Se dice que uno es la causa de las cosas que atrae, el pensamiento como fuente de atracción -el poder de la atracción- le llaman si no me equivoco. A qué viene este punto, a que este tiempo he estado gozando de mi continua necesidad de sentirme miserable (con musical y todo). Y sin embargo las cosas no van tan mal, lo que me lleva a pensar que hay una parte de mí, muy en el fondo, una forma sub-in-consciente, como sea, que busca mi felicidad.
¿Es esta forma inconsciente la que atrae de forma irremediable y continua esas alegrías de mi vida? Alegrías, otro término que sería bueno saber a qué me refiero con ello, alegría de cumplir con mis deseos y sensualidades, alegría de perderme en vicisitudes banales, alegría de no importarme el perderme en ellas, alegría de saber que tengo unas alegrías, alegría de que aprendamos y juguemos.
Alegrías al fin, alegrías de colores como los calzoncillos de los profesores y estas palabras que decaen, y yo decayendo, y yo procrastinando de manera irremediable como cada vez que vengo aquí y escribo desvaríos que creo son una forma de NECESARIA catarsis antes de que haga catarsis de una forma auto-catártica-destructiva. Amen.
Se dice que uno es la causa de las cosas que atrae, el pensamiento como fuente de atracción -el poder de la atracción- le llaman si no me equivoco. A qué viene este punto, a que este tiempo he estado gozando de mi continua necesidad de sentirme miserable (con musical y todo). Y sin embargo las cosas no van tan mal, lo que me lleva a pensar que hay una parte de mí, muy en el fondo, una forma sub-in-consciente, como sea, que busca mi felicidad.
¿Es esta forma inconsciente la que atrae de forma irremediable y continua esas alegrías de mi vida? Alegrías, otro término que sería bueno saber a qué me refiero con ello, alegría de cumplir con mis deseos y sensualidades, alegría de perderme en vicisitudes banales, alegría de no importarme el perderme en ellas, alegría de saber que tengo unas alegrías, alegría de que aprendamos y juguemos.
Alegrías al fin, alegrías de colores como los calzoncillos de los profesores y estas palabras que decaen, y yo decayendo, y yo procrastinando de manera irremediable como cada vez que vengo aquí y escribo desvaríos que creo son una forma de NECESARIA catarsis antes de que haga catarsis de una forma auto-catártica-destructiva. Amen.
domingo, 10 de febrero de 2013
más bah
Era el hambre lo que lo incitaba a devorar libro tras libro. Era el deseo lo que lo incitaba a incitar cosas que simplemente no debían incitarse. Incitar su deseo, incitar sus angustias, incitar, incitar, incitar.
Incitar al peligro cada vez que le inventaba una nueva historia para así incitar una desaparecida envidia. Incitar al pasado para intentar reordenar pedazos de lo que alguna vez fue. Incitar a los corazones para dejarse el luto y abrir las puertas, y barrer la calle y echar agua a las cenizas.
Es sorprenderse de que alguien te incite sin haberlo si quiera planeado o querido. Es incitarse a uno mismo a entender que no hay necesidad de incitarse todo el tiempo, que de cuando en cuando hay que dejar ser incitado.
Incitar al peligro cada vez que le inventaba una nueva historia para así incitar una desaparecida envidia. Incitar al pasado para intentar reordenar pedazos de lo que alguna vez fue. Incitar a los corazones para dejarse el luto y abrir las puertas, y barrer la calle y echar agua a las cenizas.
Es sorprenderse de que alguien te incite sin haberlo si quiera planeado o querido. Es incitarse a uno mismo a entender que no hay necesidad de incitarse todo el tiempo, que de cuando en cuando hay que dejar ser incitado.
lunes, 21 de enero de 2013
hambre
Estos días en que no puedo escribir porque me surge un extraño sentimiento de prostitución. Soy mi propio proxeneta y me rebajo a los precios y vejaciones más lastimeras.
Quizá es el miedo a saber que los pensamientos ya no son seguros, es el miedo a saber que las idealizaciones murieron hace tanto que ya no hay costras que quitar, quizá sea...
Quizá es el miedo a saber que los pensamientos ya no son seguros, es el miedo a saber que las idealizaciones murieron hace tanto que ya no hay costras que quitar, quizá sea...
lunes, 7 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
around
A veces me da por perderme. A veces olvido el centro. A veces tomo la periferia como importante. A veces me pienso más como un algo que piensa que es un algo.
A veces me pierdo en algo que creo que debo perderme. A veces quisiera perderme en verdad.
A veces me pierdo en algo que creo que debo perderme. A veces quisiera perderme en verdad.
my world is empty without you baby
no hay nada difícil. Es la obsesión que tiene uno a sabotearse. Es la necesidad del sufrimiento. Es la necesidad de tener que apretarse las bolas antes de poder gozar de algo. Es... es.... nuestra estupidez.
más madrugadas
No soy Él, no soy Él.
A veces me pregunto qué pasaría si ella regresa diciendo que nadie la amado como yo. A veces me pregunto si podría tomarla como antes, dejarla llorar en mi hombro. Llora querida, llora todo ese dolor que Él te dejó, ese dolor que te hizo volver conmigo en una ilusión tonta que yo podré darte algo que buscas en Él, en mí, en alguien. Quién puede saberlo.
Pero si regresara siendo sincera, sin un dolor arrastrado como un velo de novia, un velo de dolor, entonces... entonces no sabría qué hacer. Si dejarla recostarse en mi regazo (como sé que hará) si dejarla abrazarme y decir cosas a mi oído (como sé que hará).
No lo sé, con esa habilidad suya de tomar mis partes y acomodarlas en sus caras y colores correctas. Esa forma en que solo ella sabe girar mis ejes, esos algoritmos que le enseñé y que aprendió tan bien de memoria. Los algoritmos de mi banal sensualidad.
Creo que lo más probable es que la rechazaría en un acto de orgullo despiadado, no hacia ella, si no hacia mí. Sería un buen momento para darle la espalda, y soñar noche con noche cómo le di la espalda y ella se alejó. Soñar cada noche cómo en verdad quería terminar con ella el camino, decirle que ella era el fin de mi camino.
Que venga y tome estas partes de mí. Tengo el miedo que no las sepa acomodar más, que los algoritmos hayan cambiado y no lo sepa, que ella no los sepa, que yo no los sepa.
The soul pourring into little pieces. Ich habe nichst, et elle le sais très bien.
A veces me pregunto qué pasaría si ella regresa diciendo que nadie la amado como yo. A veces me pregunto si podría tomarla como antes, dejarla llorar en mi hombro. Llora querida, llora todo ese dolor que Él te dejó, ese dolor que te hizo volver conmigo en una ilusión tonta que yo podré darte algo que buscas en Él, en mí, en alguien. Quién puede saberlo.
Pero si regresara siendo sincera, sin un dolor arrastrado como un velo de novia, un velo de dolor, entonces... entonces no sabría qué hacer. Si dejarla recostarse en mi regazo (como sé que hará) si dejarla abrazarme y decir cosas a mi oído (como sé que hará).
No lo sé, con esa habilidad suya de tomar mis partes y acomodarlas en sus caras y colores correctas. Esa forma en que solo ella sabe girar mis ejes, esos algoritmos que le enseñé y que aprendió tan bien de memoria. Los algoritmos de mi banal sensualidad.
Creo que lo más probable es que la rechazaría en un acto de orgullo despiadado, no hacia ella, si no hacia mí. Sería un buen momento para darle la espalda, y soñar noche con noche cómo le di la espalda y ella se alejó. Soñar cada noche cómo en verdad quería terminar con ella el camino, decirle que ella era el fin de mi camino.
Que venga y tome estas partes de mí. Tengo el miedo que no las sepa acomodar más, que los algoritmos hayan cambiado y no lo sepa, que ella no los sepa, que yo no los sepa.
The soul pourring into little pieces. Ich habe nichst, et elle le sais très bien.
sábado, 29 de diciembre de 2012
más miedo
La muerte es el recordatorio de que estamos vivos por antonomasia. Cada que un ser querido muere sentimos su muerte, pero a veces pienso que no lamentamos que no este más entre nosotros, sino el recordatorio que moriremos. Y este recordatorio es el que nos duele, nos saca de nuestro esquema de continuidad en lo que llamamos "vida". No tengo tristeza de que las personas mueran, tengo tristeza de que algún día moriré.
domingo, 23 de diciembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
más noviembre
November, no shadow no rain.
Me alcanzó noviembre, llegó como la menstruación en las mujeres. Esperada y molesta. Me alcanzó con su tristeza y sus ganas de querer a alguien, y más que querer a alguien, alguien que de el querer de vuelta.
Puedo sentarme en los pasillos y esperar por ella, por la idea vendida en película tras película en que ella lo encuentra a él cuando está en su momento obscuro y lo rescata. Quizá solo se necesita una esperanza o dejar que la noche pase y me duerma pensando en noviembre y los cólicos que no están y mis pucheros y el frío y mis demonios y las manos frías.
Me alcanzó noviembre, llegó como la menstruación en las mujeres. Esperada y molesta. Me alcanzó con su tristeza y sus ganas de querer a alguien, y más que querer a alguien, alguien que de el querer de vuelta.
Puedo sentarme en los pasillos y esperar por ella, por la idea vendida en película tras película en que ella lo encuentra a él cuando está en su momento obscuro y lo rescata. Quizá solo se necesita una esperanza o dejar que la noche pase y me duerma pensando en noviembre y los cólicos que no están y mis pucheros y el frío y mis demonios y las manos frías.
1
No estaba haciendo mal tercio porque ellos ya habían tenido esa historia romántica y cursi que terminó intempestivamente como casi todas las relaciones románticas y cursis.
bup
En este mundo tan sensible a las opiniones contrarias a las nuestras es mejor andarse por todas partes con una pasta de Lassar en el bolsillo.
Depende de dónde vengan las opiniones supongo. Si proviene de una persona a quien le tenemos afecto podemos incluso adoptarlas y tomarlas como nuestras. Y más que tomarlas como nuestras a veces las afirmamos y las tomamos como dogma o tantra.
La necesidad de tener el verdadero conocimiento, la última palabra, la razón.
Depende de dónde vengan las opiniones supongo. Si proviene de una persona a quien le tenemos afecto podemos incluso adoptarlas y tomarlas como nuestras. Y más que tomarlas como nuestras a veces las afirmamos y las tomamos como dogma o tantra.
La necesidad de tener el verdadero conocimiento, la última palabra, la razón.
domingo, 18 de noviembre de 2012
bah
Cuando quiero escribir algo pienso en ti
Aunque nunca te piense como lo que eres
Aunque te piense como una imagen congelada
o en todo caso como en cámara lenta y en
tonos sepia.
Hay veces que las palabras vienen solas,
hay otras que tardan, en que tengo que escribir
desvaríos inconclusos y los más que quedan como eso:
desvaríos inconclusos.
Pero esos días buenos en los que viene el pensamiento
como una mariposa revoloteando
y la tomo a ella entre los demás, surgiendo como un
botón que se abre.
Esos son los días en que te saco de los recuerdos,
que te permito salir del destierro al que te arrojo
y no importa que me invadas
porque nunca eres tú, solo un desvarío inconcluso.
Aunque nunca te piense como lo que eres
Aunque te piense como una imagen congelada
o en todo caso como en cámara lenta y en
tonos sepia.
Hay veces que las palabras vienen solas,
hay otras que tardan, en que tengo que escribir
desvaríos inconclusos y los más que quedan como eso:
desvaríos inconclusos.
Pero esos días buenos en los que viene el pensamiento
como una mariposa revoloteando
y la tomo a ella entre los demás, surgiendo como un
botón que se abre.
Esos son los días en que te saco de los recuerdos,
que te permito salir del destierro al que te arrojo
y no importa que me invadas
porque nunca eres tú, solo un desvarío inconcluso.
sábado, 3 de noviembre de 2012
corazón coraza
Resulta que de un tiempo para acá ando con este poema en la mente, especialmente por la escena de El lado oscuro del corazón en que Benedetti se lo recita a una puta (perdón si alguien se siente ofendido por el "puta"). En fin, decidí hacer una traducción al francés, en el que no soy muy bueno, pero si no me lo saco de la cabeza quizá no me ande tranquilo. Si alguien encuentra algo que deba arreglar, siéntase libre de comentármelo.
Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Corazón coraza en francés:
Coeur blindé
Parce que je t'ai et ne t'ai pas
Parce que je te pense
Parce que la nuit reste les yeux ouverts
Parce que la nuit passe et je dis amour
Parce que tu es venu récuperer ton image
et tu es bien meilleure que toutes tes images
Parce que tu es jolie des pieds à l'âme
Parce que tu es bonne envers moi
Parce que tu te caches douce dans la fierté
Petite et douce
Coeur blindé
Parce que tu es mienne
Parce que tu n'es pas mienne
Parce que je te regarde et je meurs
et pire, mourir
Si je ne te regarde pas mon amour
Si je ne te regarde pas
Parce que tu existes toujours n'importe où
mais tu existes mieux où je t'aime
Parce que ta bouche est de sang
et tu as froid
je dois t'aimer mon amour
je dois t'aimer
meme si cette blessure me fait mal comme deux
meme si je te cherche et ne te trouve pas
et même si
la nuit passe et que je t'ai
et ne t'ai pas.
y claro, la versión de corazón coraza en alemán:
Herz Schutzschild
Weil ich dich habe und nicht habe
weil ich an dich denke,
weil die Nacht offene Augen hat,
weil die Nacht vorüber geht und ich Liebe sage,
weil du gekommen bist um dein Bild abzuholen
und besser bist, als alle deine Bilder,
weil du schön bist von den Füßen bis zur Seele,
weil du gut bist von der Seele zu mir,
weil du dich versteckst, süß in deinem Stolz,
klein und süß,
Herz Schutzschild.
Weil du mein bist,
weil du nicht mein bist,
weil ich dich anschaue und sterbe
und schlechter sterbe,
wenn ich dich nicht anschaue, Geliebte,
wenn ich dich nicht anschaue.
Weil du existierst, wo auch immer,
aber besser existierst, wo ich dich liebe,
weil dein Mund Blut ist
und dir kalt ist,
muss ich dich lieben, Geliebte,
muss ich dich lieben.
Auch wenn diese Wunde wie zwei schmerzt,
auch wenn ich dich suche und nicht finde,
und auch wenn
die Nacht vorüber geht und ich dich habe
und nicht.
weil ich an dich denke,
weil die Nacht offene Augen hat,
weil die Nacht vorüber geht und ich Liebe sage,
weil du gekommen bist um dein Bild abzuholen
und besser bist, als alle deine Bilder,
weil du schön bist von den Füßen bis zur Seele,
weil du gut bist von der Seele zu mir,
weil du dich versteckst, süß in deinem Stolz,
klein und süß,
Herz Schutzschild.
Weil du mein bist,
weil du nicht mein bist,
weil ich dich anschaue und sterbe
und schlechter sterbe,
wenn ich dich nicht anschaue, Geliebte,
wenn ich dich nicht anschaue.
Weil du existierst, wo auch immer,
aber besser existierst, wo ich dich liebe,
weil dein Mund Blut ist
und dir kalt ist,
muss ich dich lieben, Geliebte,
muss ich dich lieben.
Auch wenn diese Wunde wie zwei schmerzt,
auch wenn ich dich suche und nicht finde,
und auch wenn
die Nacht vorüber geht und ich dich habe
und nicht.
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