miércoles, 8 de mayo de 2013

astralidades

-¿Has asesinado algún animal por placer? ¿Por saber lo que se siente?
Ella no miraba hacia mí, solo seguía ahí recargada viendo hacia el techo.
-No- le respondí- ¿Por qué lo haría?
-Existe un cierto placer en sentir el poder, dominar a un algo más, saber que se tiene el control. Pero si ahora mismo viniera otro algo, uno más grande que yo a acabar conmigo, ciertamente rogaría y lloraría por mi vida. No me vendrían a la mente los recuerdos de ese animalito mirándome desde su debilidad, desde su dolor, desde su incertidumbre. Lo que pasaría por mi mente es ¿por qué ese ser es tan  cruel, por qué me hace eso a mí? A mí, inocente de todo pensamiento, impulso o dolor que lo lleva a hacerme eso. Inmediatamente tendría la convicción de que mi conciencia está limpia, mis pecados expiados y mi alma pura. ¿Te das cuenta de lo que hablo?
Asentí desde mi lugar y nos quedamos en silencio otro momento.
-Es por eso que el dolor humano me causa tanta gracia- sonrió para sí misma- es por eso que tu dolor es ridículo. Recuerda lo que le hiciste, recuerda lo que me hiciste, recuerda lo que nos hiciste.
Y sin embargo, pensar quién era ella, cómo habíamos llegado a ese cuarto, esa cama desconocida, esos colores desconocidos, ese lugar tan ajeno.
-¿Quién eres?- mi pregunta estúpida.
-¿Quién quieres que sea?- su respuesta antes de cruzar la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario