Y si bien la aparición de una nueva forma estimulante en mi vida no es del tanto propicia, esta le da un cierto toque de cambio al panorama. Al panorama, que manera tan más mordaz de llamarle a la forma jodida de vida que me había cargado últimamente.
Se dice que uno es la causa de las cosas que atrae, el pensamiento como fuente de atracción -el poder de la atracción- le llaman si no me equivoco. A qué viene este punto, a que este tiempo he estado gozando de mi continua necesidad de sentirme miserable (con musical y todo). Y sin embargo las cosas no van tan mal, lo que me lleva a pensar que hay una parte de mí, muy en el fondo, una forma sub-in-consciente, como sea, que busca mi felicidad.
¿Es esta forma inconsciente la que atrae de forma irremediable y continua esas alegrías de mi vida? Alegrías, otro término que sería bueno saber a qué me refiero con ello, alegría de cumplir con mis deseos y sensualidades, alegría de perderme en vicisitudes banales, alegría de no importarme el perderme en ellas, alegría de saber que tengo unas alegrías, alegría de que aprendamos y juguemos.
Alegrías al fin, alegrías de colores como los calzoncillos de los profesores y estas palabras que decaen, y yo decayendo, y yo procrastinando de manera irremediable como cada vez que vengo aquí y escribo desvaríos que creo son una forma de NECESARIA catarsis antes de que haga catarsis de una forma auto-catártica-destructiva. Amen.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario