Estos días en que no puedo escribir porque me surge un extraño sentimiento de prostitución. Soy mi propio proxeneta y me rebajo a los precios y vejaciones más lastimeras.
Quizá es el miedo a saber que los pensamientos ya no son seguros, es el miedo a saber que las idealizaciones murieron hace tanto que ya no hay costras que quitar, quizá sea...
lunes, 21 de enero de 2013
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