En este mundo tan sensible a las opiniones contrarias a las nuestras es mejor andarse por todas partes con una pasta de Lassar en el bolsillo.
Depende de dónde vengan las opiniones supongo. Si proviene de una persona a quien le tenemos afecto podemos incluso adoptarlas y tomarlas como nuestras. Y más que tomarlas como nuestras a veces las afirmamos y las tomamos como dogma o tantra.
La necesidad de tener el verdadero conocimiento, la última palabra, la razón.
domingo, 25 de noviembre de 2012
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