domingo, 15 de mayo de 2011

rabbit redux

Grítale a él, pídele cuentas a él,
no me vengas a joder, a decirme que no cuando sí
que sí cuando no, y esque cuando no quieres es no.
Silencios tontos y falsos
platicas sin-sentido y sin dirección.
Pedir cuentas de algo que nunca fue, es, pero que será
rá rá rá rá, y habrá que y habrá que, te inventare un nombre,
la gran esparcidora, la gran besadora,
la gran controladora, tú me controlas
me dejas creer que hay un control
no hay control , no hay un motor, no hay controlador
el controlador está en la saliva, en los jadeos,
en los tebeos de los viernes
tebeo, extraña palabra que no importa
porque qué tiene que ver eso para ti, para mí,
para él, el que tiene las llaves de tu casa
el que te hace sentir lo que yo no
pero que quisieras que sí
eres más de lo que uno quiere aceptar y
menos de lo que muestras en el mirar y el actuar.
Sigues ahí?, seguir para qué cuando no hay a dónde seguir,
volemos siguiendo las mariposas te digo
-qué lindo eres me respondes
eres como una mariposa, te repito
-sólo tú eres así de lindo
lindo, lindo, lindo, lindo, lindo
y al final nunca colindo contigo,
te persigo y sigo queriendo no seguir contigo.
Me llamas enfermo, la llamas cabalgando sobre las llamas
-ellos dijeron que nunca podría enseñar a una llama a manejar.
Y al final no queda nada, sólo las, las, las... las nada porque ya dije
que no queda nada al final, y esto qué es?,
pues no es nada, quisiera creer que ya no es nada, pero sabes que ya dejaste de ser nada

Y yo, y él, y tú y yo

Son los abrazos, son las caricias, son esas cosas que sé sólo son transitorias pero que aún así son tan necesarias y que no dejan a uno en paz. El mosquito zumbador en las noches, el calor de tu cuerpo sobre el mío, el mío sobre el tuyo, el saber que no sabes que sé que esto no es nada pero que sabes que pronto se convertirá en mucho y no podré evitar quer... bla bla bla bla bla sblcvSJC yilvS asdbSK BAsb ASKOB-j y entonces uno deja de pensar y ya no estando solo sólo se deja llevar, llevar, llevar, llevar, no restricciones más que la que tu hermana llegue y abra la puerta y entonces sk.jABD. D.kajsbc SJBFufb y es tratar de dejar eso de lado, dejar de lado la cama, la tele sonando distante y testigo resonante, dejar eso de lado pero sabiendo que es lo único que no podemos dejar de lado porque es ese lado nuestro el cual nos unió, nos une y nos seguirá uniendo, hasta que unidos por fin y después de unirnos y unirnos y uni-rnos y uni-uni-unirnos dejaremos o nos hastiemos de querer hacerlo. El calor asqueroso, el mosquito molesto zumbando a los cuerpos asquerosos que sólo buscan el zumbido del calor y el mosquito, y el calor, y tu hermana y la puerta, y tu hermana y el zumbido, y tu hermana zumbando en la puerta.
"-Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó. ¿Ves mi valija, Bruno? Caben dos trajes, y dos pares de zapatos. Bueno, ahora imagínate que la vacías y después vas a poner de nuevo los dos trajes y los dos pares de zapatos, y entonces te das cuenta de que solamente caben un traje y un par de zapatos. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es cuando te das cuenta de que puedes meter una tienda entera en la valija, cientos y cientos de trajes."

¿Es como un consuelo?, quizá, pero mientras tanto no quiero dejar que mi maleta se vacíe más y más, eres los zapatos que no quiero dejar que no quepan más, la camisa que quiero saber algún día usé, el cepillo de dientes y los calcetines que no quisiera saber que abandoné.

lunes, 9 de mayo de 2011

Tacto

-No sé porqué, pero estar contigo es tan fácil, casi como algo natural.
-Sí, es porque no me importas.

Cosa del destino

Tú siempre estás en el lugar correcto, en el momento indicado y rodeada de las personas con quienes deseas estar; yo casi siempre estoy en el lugar incorrecto, en el momento menos indicado y con las personas menos deseadas. Joder. Naciste con suerte, yo tuve suerte de nacer. Todos vuelan contigo, a mí todos me mandan a volar. Tú recibes regalos, yo los envío y a veces me son devueltos. Cuando tú ya estás del otro lado, yo apenas me entero que debemos cruzar. Pero eso no me molesta tanto como cuando tú me buscas y yo no te encuentro.

Ascos

El despertar es algo que nunca me ha gustado, es casi como un acto anti-natural para mí. Pero este es algo diferente, no me siento repuesto, más bien jodido. ¿Tienes idea de qué se siente abrir los ojos en una cama que no es la tuya, en un cuarto que no es tuyo? ¿Despertar cubierto de vómito y orines?
Qué mierda es embriagarte con vodka barato.

Futuro

¿Sabes que cuando crezcas serás hermosa? Los hombres estarán siempre detrás de ti y no podré evitar sentir celos. Porque eres mi princesa, y siempre te recordaré con tu vestidito blanco de puntitos naranjas, llorando y llamándome entre la multitud.

Ritmo

-¿Sabes cuál es el problema contigo y conmigo?
-No, cuál- respondiste.
-Que no sé bailar.
-¿Y eso qué?- preguntaste.
-Que hay algo en la forma en que te mueves, parece como si bailaras con el aire, como si fueras un duende irlandés, te veo y me lleno de alegría, quisiera bailar contigo también, pero ya sabes como soy de malo con eso...

sin titulo 9

-La persona que amas está al otro lado de la puerta
-¿Porqué me dice esto?- pregunté asustada.
-Porque es necesario.
Miré a la gran puerta de madera, tuve miedo y huí.
La anciana sólo sonreía.

martes, 3 de mayo de 2011

Vergüenza

-¿Te acuerdas de Manuel?
-¿El que iba a todas las obras donde salía Clarita? Sí... me acuerdo. Siempre se me hizo un tanto deprimente. Mira que ir a todas sus obras cuando ella era la tramoyista; no se me olvida cómo espiaba el escenario desde su lugar entre acto y acto para poder verla, sin importarle que estuviera toda vestida de negro y que su figura apenas de notara. Él era tan feliz con eso.
-Sí, el mismo Manuel, pues murió la semana pasada, lo atropellaron al pobre.
-Pobre Manuel¿Y qué dijo Clarita?
-¿Pues qué iba a decir? Nada, nunca le habló el infeliz.

domingo, 1 de mayo de 2011

Un maestro dijo una vez: escribir no necesariamente significa relatar un Nobel de literatura, un Pulitzer o todas esas aclamaciones generales. Simplemente escribir por escribir, hacerlo un hábito. Y aquí estoy, escribiendo lo que dijo ese hombre que disfrutaba sacarse la cerilla del oído con una pluma y sonarse la nariz a media clase.

bla bla bla

Es fácil sentirse mejor que los otros, es fácil pensar que son estúpidos, que sólo saben fingir, unos "poser" con sus po-po-po-po-po-po-po-ker face. Es divertido humillar, es placentero sentir el poder. Estimulante es engañarte, picarte el orgullo para que saltes con la cabeza embotada por el deseo de golpearme, gritarme, hacerme mierda.
Y lo interesante de todo esto... no, no hay nada interesante, solo estoy aburrido.

domingo, 24 de abril de 2011

borrador 1

No era un río muy grande, mi prima decía que antes estaba más bonito, pero que desde que pusieron un dique el agua se estancaba demasiado y se acumulaba mucho el fango y el lama. Quizá ya no nos llamaba tanto la atención ir al río y meterse en las pocitas, tampoco ir a la alberca de la Señora no-se-cómo-se-llama y pasar ahí la tarde, o recoger ranas en una cubeta, "ya no es tan divertido como cuando eran niños" dijo mi papá.
El chivo estaba a la mitad del arroyo, bastante inflado ya, desde el primer día que pasamos por el río para ir a la alberca lo vimos. Esa vez el tenis se me cayó en la corriente y me metí hasta la cintura para sacarlo. El segundo día fuimos a caminar por el río a ver que encontrábamos, de regreso le empezamos a echar piedras al chivo muerto, al principio no teníamos muchas piedras y además, no le atinábamos al chivo, luego quitamos piedras de una barda "pobre señor, cuánto se habrá tardado en construir esa barda con piedras" decía mi prima, pero también ella termino aventándole piedras de la barda al chivo.
No recuerdo bien quién fue la primera en darle, creo que Raquel, se escuchó como un tambor, mi prima y Raquel gritaron con asco, pero seguimos aventándole piedras.
Cuando nos fuimos Raquel decía algo de que qué asco, y mi prima no podía olvidar el sonido hueco del chivo.

viernes, 15 de abril de 2011

sin titulo 8

Los acciones ya no son seguras, los pensamientos ya no son seguros, los sentimientos... no, esos sí son seguros. Lo que en verdad es incierto... es lo que queda de humanidad en mí.

lunes, 11 de abril de 2011

hermanos

Mi hermana Montse tenía 11 años y se la pasaba todo el día molestándome, agarraba mis cosas, se metía a mi cuarto y se ponía a jugar con mi ropa , andaba tras de mí viendo que hacía y cuando mis amigos venían a la casa se la pasaba todo el tiempo queriendo meterse en nuestras pláticas. Le dije a mi mamá que la regañara o algo, pero ella me decía que no exagerara, que sólo quería estar conmigo un rato. En verdad que me tenía harta, por suerte que Félix, mi otro hermanito tenía apenas 5 años y lo podía controlar.
Una vez, íbamos subiendo las escaleras y ella empezó a preguntar que si Alex y yo andábamos, le dije que qué le importaba, que dejara de molestar, pero se puso a gritar como loca "¡¡Uuuuuuu!! ¡¡Tú y Alex andan, tú y Alex andan!!!, no sé porqué lo hice, pero le di una cachetada, no muy fuerte hasta eso, pero suficiente para que se callara y se fuera corriendo y llorando a su cuarto. Para la hora de la cena traía un moretón enorme en la mejilla, cuando mis papás le preguntaron cómo se lo había hecho, ella no respondió, pero me miró de reojo, se me armó la gorda, me castigaron una semana sin salir.
El moretón le duró mucho, demasiado, además que se le hizo enorme, me sentí un poco culpable, pero estaba enojada porque por su culpa me habían castigado.
Pocas semanas después le dio fiebre, mi mamá quería llevarla al doctor, pero mi papá dijo que esperáramos a que se le pasara y luego veíamos que hacer. La fiebre se le pasó después de un rato, pero desde entonces estaba cada vez más pálida, de hecho, casi ni me molestaba ya, lo cual era bastante bueno para mí
Todo cambió el día en que empezó a convulsionar y sangrar por la nariz, estuvimos una semana en el hospital, mi hermanito se había quedado con mi tía y nosotros nos turnábamos para cuidarla, sabía que las cosas no iban bien, le hicieron demasiados exámenes, mis papás no hablaban casi, pero cuando el doctor dio el resultado de las pruebas fue demasiado, las palabras leucemia, fase terminal, pocos días, sufre demasiado, no hay nada que hacer, se combinaban en mi cabeza junto con las imágenes de nosotras dos de pequeñas jugando a las muñecas, escuchando en la panza de mamá a Félix, cargándolo cuando nació, nuestros correteos por el jardín y luego recordé cómo le gritaba que me dejara en paz, la cachetada que le di, sus lagrimas, las convulsiones y la sangre por la nariz.
Fui a su cama a verla, apretaba con su pequeña mano la mía, no decía nada, sólo sonreía, y así murió, sonriendo y soltándome poco a poco la mano.
Cuando regresamos a casa, mamá sólo lloraba, papá se encerró en el cuarto, Félix llegó con mi tía, ella lloraba y él estaba asustado, me arrodillé y lo abracé.
-¿Qué pasa hermanita?, ¿Porqué están todos tristes?, ¿Y Montse?, ¿Dónde está Montse? ¡¡¡¡Montseee!!!!
Empezó a recorrer toda la casa buscándola y llamándola, yo seguía en el mismo lugar, arrodillada y llorando.
-¿Y montse?- preguntó suavecito- ¿Porqué no regresó Montse?


Encuentros.

-Estoy viejo, pero se apreciar a una mujer bella, aún cuando su rostro esté surcado de arrugas y los años se vean en su andar.
Eso le dijo el hombre que cruzó la habitación para sentarse a su lado.
-Pero no la había visto aquí, digo, no es un lugar muy grande, pero sería difícil no haberla visto.
Ella se encogió de hombros.
-Espero a mis hijos, deben estar por llegar- le respondió.
-Oh... ojalá yo pudiera esperar a los míos, pero murieron, junto con mi esposa hace varios años en un accidente- la miró- pero ya no siento dolor, la vida sigue, y nosotros somos jóvenes, ¿No?- preguntó sonriendo.
Ella le devolvió la sonrisa, era unhombre alto y delgado, de facciones finas y pequeños ojos pacíficos. Tenía algo que la hacía dejar de sentirse sola. Le calculó unos 60 años.
-¿Cómo se llama "joven"?- preguntó ella.
-Lemuel, ¿y usted? "señora"- respondió.
-"Señorita" por favor- bromeó- Sofía, me llamo Sofía.
Los ancianos deambulaban por la habitación, algunos veían TV, otros leían o veían por la ventana.
-Bonito nombre, ¿A qué hora llegarán sus hijos por usted?- preguntó él.
-En realidad no lo sé, llevo esperando aquí varias horas.
-Me veo en la obligación de acompañarla entonces.
-Qué enorme sacrificio, tendré que aceptar.
-C'est la vie mon amie- le volvió a sonreír él.
Se veían algunas personas poniendo la mesa a través de la puerta entreabierta que daba al comedor.
-¿Y cuánto tiempo lleva aquí, Lemuel?- preguntó ella.
Él miró a lo lejos, como intentando sacar sus recuerdos de entre una montón de otros enterrados en el polvo y guardados en cajas viejas.
-Realmente... No recuerdo bien ya... Mucho tiempo, o quizá poco, es extraño, no había pensado cuánto tiempo llevaba aquí- frunció el ceño- y usted Sofía, ¿Cuánto hace que está aquí?
-Desde... que mis hijos me trajeron, y tampoco recuerdo cuánto hace que fue.
Permanecieron en silencio
-¿Y a quién espera Sofía?-le preguntó él.
-A mis hijos, deben estar por llegar.
-Me gustaría que mis hijos vivieran, verá, murieron en un accidente con mi esposa hace varios años, pero ya no sufro, la vida debe seguir, ¿No lo cree?
-Así es, pero disculpe, ¿Cuál es su nombre?
-Qué distraído soy, Lemuel, me llamo Lemuel- hizo una pequeña reverencia.
-Es un nombre muy bonito.
Un hombre vestido de blanco puso un disco de vinilo en un viejo gramófono de al fondo, una vieja melodía de Carlos Gardel surgió crepitando.
-¿Baila?- le ofreció su mano- no se bailar tangos, pero qué importa.
Ella rió.
-Está bien, bailemos, aunque mis hijos deben estar por llegar- le advirtió.
-No importa, a nadie le hace daño bailar un poco.

Recargados en la pared, otros dos hombres de blanco miraban la escena, cruzados de brazos y recargados en la pared.
-Mira, ahí están esos dos de nuevo, todos los días esos dos tórtolos. Qué triste ser viejo y enfermo ¿No crees?
-Si...

Y así, abrazados, por una cabeza,todas las locuras, tan sólo siguiendo el ritmo de la música, Su boca que besa, sintieron que sus viejos huesos ya no eran tan viejos, Por una cabeza, y que sus pies ya no eran tan pesados, borra la tristeza, calma la amargura, ni sus pieles tan arrugadas. Eran felices, felices, si ella me olvida, qué importa perderme mil veces la vida, para qué vivir.


-Perdone, ¿Cuál es su nombre?








domingo, 10 de abril de 2011

La locura

El lobo perseguía con una inusual ferocidad al niño, era obvio que no iba a escapar, nadie lo podía hacer a campo abierto y tan sólo corriendo. Para cuando lo encontraron era más un montón de carne y sangre que un niño en sí. Esa fue la primera víctima de los azotes que el lobo causó a esa pequeña aldea en los bosques de Francia.
La gente decía que no era un lobo normal, que no solían tan agresivos y salvajes, menos aún que cazaran hombres, aseguraban que tenía "La locura", esa enfermedad que le da a los perros y lobos y que los vuelve extremadamente impulsivos y sanguinarios. Los ataques siguieron, cada uno mas horrible que el anterior, pero la gente no se fue de la aldea, pensaban que era cosa de esperar a que muriera por la enfermedad y que todo volvería a la normalidad. Debieron haberse ido.
En una ocasión, un hombre pudo sobrevivir, una cosa de suerte, decía él, se había caído por un matorral antes que el lobo lo pudiera asesinar, no antes de perder un ojo y recibir varias mordidas, sin embargo, vivía. A los pocos días comenzó a mostrar los síntomas de "La locura", era agresivo y apático con todos, deliraba con lobos persiguiéndolo, no toleraba el agua. Todos sabían cómo iba a terminar, lo amarraron en su casa antes de que lastimara a alguien, no tenía familia, así que por varios días sobrevivió a base de caridad de vecinos que le llevaban un poco de comida, pero por su agresividad y peligrosidad en aumento, sumándole la exigencia de carne cruda, estas muestras rápidamente cesaron hasta extinguirse.
Aún así, el hombre no moría, pasaron casi 2 semanas en que todas las noches el hombre gritaba como poseído por una horda de demonios, la gente no se acercaba a su choza y sólo esperaban para enterrarlo.
Por fin una noche cesaron los gritos, y los aldeanos entraron en su choza para cumplir su cometido, pero ahí no había ningún cuerpo, sólo pedazos de ropa desparramados por todas partes, junto con huellas, huellas de lobo.
Y así fue como la pesadilla comenzó para esa pequeña aldea y uno a uno fueron encontrando la misma muerte, perseguidos en el bosque por 2 lobos, y con la misma visión, el lobo con sólo un ojo desgarrándoles el cuello.
Ahora la aldea esta vacía, pero ya nadie recuerda su existencia, ni siquiera su nombre, porque ninguna persona se acerca a ese bosque, que ahora recibe varios nombres, el bosque oscuro, el bosque maldito, y más comúnmente, el bosque de los lobos-demonio.

lunes, 4 de abril de 2011

feedback

Es en estos momentos cuando recuerdo tu calor, los pequeños ojos que sonreían más que tus labios, el aterciopelado tacto de tu pelo, el olor que exudabas y que aprendí de memoria, la desesperación que me hacías sentir. El dolor insoportable de tenerte y saber que no podía, dejar en tus manos todas mis esperanzas y decisiones, y no saber que pasaría después, siempre que no me dejaras.
Es ahora que extraño esa pasión explosiva que guardabas en lo profundo de ti, quedar tumbado de espaldas con tu cuerpo sobre el mío, respirando agitados, buscando con los labios, estrujando con las manos el cuerpo ajeno y deseado, dejar escurrir los secretos y máscaras de amigos por la colcha de la cama.
Es por eso que odio siempre volver a ti, pero irremediablemente tomo los retornos que salen de tu ciudad, busco lo tuyo en alguien más, ¿Me buscarás a mí en alguien? Pregunta que a veces me persigue, que provoca a los demonios de mi abismo.
Y es así que mientras la besaba a ella, mientras enredaba mi mano en sus cabellos, mordía su labio y sentía la punta de su lengua en la mía no podía dejar de pensar que era pura sugestión, que no eras tú a quien pensaba e imaginaba mientras la besaba, mientras enredaba mi mano en sus cabellos, mientras mordía su labio, mientras sentía la punta de su lengua en la mía...

caer

Y es el viejo vicio, volver a probar unos labios, sentir la suavidad, las búsqueda ansiosa. Y justo cómo la vez pasada, lo rápido que vino, lo rápido que se fue. Y cómo todas esas anteriores y transitorias veces, secretamente sigo buscando el sentir que me dejó, qué gran hija de puta...

sábado, 2 de abril de 2011

Aneurismas

Había recargado mi cabeza en su pecho. Aún recuerdo su aroma, su respiración acompasada y suave, el calor de su piel. Veíamos una película en mi casa, pero no le prestábamos atención.
Recuerdo que me acariciaba la mejilla mientras le hablaba de cómo Daniela había terminado con su novio, él río cuando le conté cómo le gritó y lo pateó enfrente de todos en la oficina.
-Es que esa Daniela tiene un genio... pero creo que no debió haber sido tan mala con el pobre Jorge, ya ves cómo es de sensible- le dije.
-Sí, es como un gatito.
-¿Porqué un gatito?
-Y bueno... los gatitos se me hacen sensibles, ¿A ti no?- dijo como si fuera lo mas obvio del mundo.
-No, me dan mala saña, ya ves que dicen que son malignos y así.
-Jaja, no lo creo, es sólo que son listos, no son estúpidos y falderos como los perros- me sonrió- si me dieran a escoger, definitivamente sería un gatito y no un perro.
-Pero qué dices, los perros son mucho mejores, al menos ellos no sacan la tierra de las macetas para cagar.
-No, no la sacan para cagar, la sacan por gusto, ya te dije lo estúpidos que son.
Le saqué la lengua y me crucé de brazos fingiendo indignación, el sólo río y me abrazó fuerte
-Además, si fuera un gatito, podría trepar todas las noches hasta el alféizar de tu ventana y observarte mientras duermes.
-Qué gato tan pervertido- le murmuré mientras le besaba el cuello.
-Bueno no - replicó besándome la frente- mejor la dejamos así, ya me empezó a doler la cabeza. ¿No tienes una pastilla o algo asi?
-Espera voy a la cocina.
Agarré una caja de aspirinas y le llené un vaso de agua, cuando volví a su lado me recorrió un extraño escalofrío.
-Te ves pálido- observé.
-¿Sí? Creo que me esta dando migraña, gracias- susurró tomando las pastillas y el agua- mejor me duermo un rato.
-Ven aquí- le ofrecí mis brazos- duérmete mientras termino de ver la película.
Se acomodó en mi regazo y cerró los ojos. Terminé ver la película mientras le hacía piojito.
-Te amo- le solté quedito- cuando termine la peli te hago un té o algo.
Sólo articuló un débil gruñido. Después de un rato me empezó a doler la espalda.
-Espera, déjame me acomodo bien- le pedí.
No respondió, "quizá ya se durmió, este hombre parece guajolote, apenas se acomoda y ahí cae"
-Te voy a mover eh, nada más no digas que no te avisé.
No respondió, tampoco respondió cuando terminó la película y le dije que le iba a hacer el té, ni cuando lo llamé desde la cocina diciéndole que ya estaba listo, ni cuando me le acerqué y le sacudí el hombro para que despertara, ni cuando le dije que no era divertido y que dejara de fingir, ni cuando le gritaba a la operadora en el teléfono que necesitaba ayuda. No respondió.