lunes, 4 de abril de 2011

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Es en estos momentos cuando recuerdo tu calor, los pequeños ojos que sonreían más que tus labios, el aterciopelado tacto de tu pelo, el olor que exudabas y que aprendí de memoria, la desesperación que me hacías sentir. El dolor insoportable de tenerte y saber que no podía, dejar en tus manos todas mis esperanzas y decisiones, y no saber que pasaría después, siempre que no me dejaras.
Es ahora que extraño esa pasión explosiva que guardabas en lo profundo de ti, quedar tumbado de espaldas con tu cuerpo sobre el mío, respirando agitados, buscando con los labios, estrujando con las manos el cuerpo ajeno y deseado, dejar escurrir los secretos y máscaras de amigos por la colcha de la cama.
Es por eso que odio siempre volver a ti, pero irremediablemente tomo los retornos que salen de tu ciudad, busco lo tuyo en alguien más, ¿Me buscarás a mí en alguien? Pregunta que a veces me persigue, que provoca a los demonios de mi abismo.
Y es así que mientras la besaba a ella, mientras enredaba mi mano en sus cabellos, mordía su labio y sentía la punta de su lengua en la mía no podía dejar de pensar que era pura sugestión, que no eras tú a quien pensaba e imaginaba mientras la besaba, mientras enredaba mi mano en sus cabellos, mientras mordía su labio, mientras sentía la punta de su lengua en la mía...

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