-No, cuál- respondiste.
-Que no sé bailar.
-¿Y eso qué?- preguntaste.
-Que hay algo en la forma en que te mueves, parece como si bailaras con el aire, como si fueras un duende irlandés, te veo y me lleno de alegría, quisiera bailar contigo también, pero ya sabes como soy de malo con eso...

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