domingo, 15 de mayo de 2011

Y yo, y él, y tú y yo

Son los abrazos, son las caricias, son esas cosas que sé sólo son transitorias pero que aún así son tan necesarias y que no dejan a uno en paz. El mosquito zumbador en las noches, el calor de tu cuerpo sobre el mío, el mío sobre el tuyo, el saber que no sabes que sé que esto no es nada pero que sabes que pronto se convertirá en mucho y no podré evitar quer... bla bla bla bla bla sblcvSJC yilvS asdbSK BAsb ASKOB-j y entonces uno deja de pensar y ya no estando solo sólo se deja llevar, llevar, llevar, llevar, no restricciones más que la que tu hermana llegue y abra la puerta y entonces sk.jABD. D.kajsbc SJBFufb y es tratar de dejar eso de lado, dejar de lado la cama, la tele sonando distante y testigo resonante, dejar eso de lado pero sabiendo que es lo único que no podemos dejar de lado porque es ese lado nuestro el cual nos unió, nos une y nos seguirá uniendo, hasta que unidos por fin y después de unirnos y unirnos y uni-rnos y uni-uni-unirnos dejaremos o nos hastiemos de querer hacerlo. El calor asqueroso, el mosquito molesto zumbando a los cuerpos asquerosos que sólo buscan el zumbido del calor y el mosquito, y el calor, y tu hermana y la puerta, y tu hermana y el zumbido, y tu hermana zumbando en la puerta.

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