martes, 26 de julio de 2011

Fervor

Hay veces que extraño el estar ahí parado, soltando una suspiro de pura devoción, de puro arrepentimiento. Ser uno con todos, amar algo tan trascendente a mí. Hay veces que quisiera poder haber encerrado el momento entre mis dedos, sentirlo mío cada que quisiera. Hincharme del dolor puro y sincero; perder el aliento y caer de rodillas. Llorar en silencio. Que cada lágrima lavara mis pecados, dejándome puro, dejándome inocente. Saciarme por completo. Sentirme protegido como en las faldas de mi madre. Embriagarme en el amor por un tiempo infinito y paralelo a este. Hacer de los segundos horas, días, años, siglos, eternidades.

lunes, 25 de julio de 2011

Era una vez, un hombre que vivía en un cuarto de la calle Felicidad, él escribía canciones y poemas de amor. En su cuarto había sólo una cama y un bidé. No necesito más, me dijo él, tengo todo lo que necesito aquí. Me señaló su cabeza y luego con un pequeño trazo indicó a una esquina, donde había una guitarra, hojas de papel pautado y lápices, montones de hojas y lápices.
Todos lo conocían como el hombre feliz. Y es que era un hombre que a todas vistas derrochaba felicidad. Siempre sonriente, siempre con su guitarra, siempre con las colillas en el suelo, siempre con los lápices, siempre con las hojas, montones de lápices y hojas, montones de sesos en la pared, montones de sangre y gritos, montones de gente diciendo ¡qué tragedia, qué tragedia! Y ni una guitarra en la pared.

sin titulo 11

Ojalá fuera sinestésico. Quiero ser sinestésico. Carajo que quiero ser sinestésico. Lo colateral qué importa. Las convulsiones siempre están, la idiotez es inherente en todos, la inseguridad es la recurrente psicosis social. Dios mío, quiero ser sinestésico, perderme en lo sensitivo, en la sensualidad, ser mi forma de vida, mi forma de vida resignada. Ser un gusano resignado a escuchar por la piel, ver por la piel, respirar por la piel...

domingo, 24 de julio de 2011

Horrible

Enfermo es el estado continuo.
La paz se me está yendo,
se escurre entre las manos,
entre las manos de lluvia.

Y son éstas manos las que te dan caricias,
tus manos las acompañan a veces.
Otras veces caen desde otros mundos,
de otros cielos, de otros infiernos.

Silencio. Guarda silencio. Ámalo.

Aprende de las estrellas.
Persíguelas para no morir,
ellas te mantendrán en el camino
ellas te darán el aire.

Eres el espejo de la idiotez,
sólo puedo insultarte, morderte,
darte un beso con amor
en la mejilla, quizás así...

Silencio. Guarda silencio. Ámalo.

No te quiero comiendo hierba
a mí lado, te quiero peinando
mi pelaje manchado de sangre,
mirándome retadora e infame.

Salta encima de mi, lame
las heridas de tu cuerpo, vuelve
aquí con la débil desnudez.
Rompe tu obediencia.

Silencio. Guarda silencio. Ámalo.




Informe sobre los juguetes

Hace poco pasaba en la TV esa pelicula de los muñecos que cuando la gente no los ve se dedican a hacer fiestas, borracheras y orgías, así como dedicarse al culto de su Dios: Andy. En fin, a pesar de sus diferencias de razas, orígenes y épocas, todos tienen una firme convicción de que los "humanos" no les descubran su capacidad motriz y cognitiva. De hecho, aunque pongan en riesgo sus, por así decirlo, vidas, mantienen esta convicción tan fuerte (aunque queda demostrado que en ocasiones se muestran tal y como son para protegerse entre ellos y dar una lección a algún humano que hace bullying).
Es así que se me vienen a la mente las preguntas: ¿Cómo es que tienen tan firme esta convicción?¿Quién les enseña esta regla básica de su sociedad juguetil?¿Porqué la respetan con tanto ahínco?
Quiza siendo unas crías de juguetes van a una especie de catesismo o escuela donde les enseñan las reglas de los juguetes. No podemos saberlo. Hay veces en que parece ser que ni ellos saben cómo es que saben esto.

Había dejado inconcluso este informe pues creí necesitar más datos. Estuve infiltrándome en la sociedad de los juguetes más y más para intentar comprender cómo es que se logra mantener tan firme esta estructura. Los resultados arrojados son estremecedores, a pesar de que no llegué hasta la punta de la pirámide social.
La manera de cómo conseguí obtener información de estos "juguetes" a pesar de su convicción de hacerse pasar por seres inanimados ante la presencia de un humano son en sí mismas demasiado complejas y llenas dificultades para escribirlas en este informe, si lo hiciera, demoraría demasiado y quizá el mensaje que intento transmitir llegue demasiado tarde. Pero aquí les presento la información que trabajosamente pude conseguir. Las presento en orden de importancia (según la sociedad de los juguetes):
1.- Los humanos NUNCA debemos verlos moverse, bajo pena de castigo (la forma de imputar la justicia entre los juguetes es atroz, más adelante presentaré como lo consiguen).
2.- Los juguetes deben fomentar las actividades sexuales entre los humanos mayores para así mantener el número de niños constante.
3.- Cuando un juguete pasa a tener un nuevo dueño, automáticamente éste se convierte en su nueva deidad.
4.- Todos los juguetes deben protegerse entre ellos, bajo pena de castigo.
5.- En caso de ser abandonado u olvidado se debe tener una completa resignación al hecho, no se debe buscar una nueva deidad por cuenta propia.
6.- En caso de ser devorado por una mascota de la deidad, no se debe intentar liberarse causando daño al ser en cuestión. Debe haber una completa resignación al descuartizamiento.
7.- Siempre hay que mostrarse felices antes las deidades, a solo que se haya nacido con una expresión facial de tristeza congénita.
Antes mientras enunciaba las reglas hablé de la forma de castigo. Está basada en una estructura acción-consecuencia. Nunca pude determinar cómo es que lograban saber las acciones que realizaba cada individuo, la forma en que dictaminaban sentencia, quién la determinada ni cómo la ponían en acción. Pero irremediablemente los acreedores AL castigo terminan siendo desdichadamente tristes, maltratados y víctimas de horribles vejaciones (como terminar atado a la parte frontal de un autobús recolector de basura). Parece obra de lo que nosotros llamaríamos "justicia divina" o "karma", pero no me ha sido posible determinar cómo sucede este fenómeno.

El estudio de esta sociedad debe ser realizado a fondo. No podemos quedarnos en el oscurantismo en relación al conocimiento de estos individuos. No sabemos cuándo es que su imperturbable sistema ético o de justicia puede desmoronarse y seamos presas de una revuelta, cayendo en sus manos de plástico, metal o felpa.

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Nota del autor: es una especie de... ¿tributo?(uno muy malo) al señor Ernesto Sabato, que ojalá no se revuelque en su tumba por hacer esta mala copia de su obra. Aunque lo más seguro es que, como me dijeron por ahí, a él le viene valiendo "medio kilo de verga". Saludos.

miércoles, 13 de julio de 2011

Amistad

La niña sostenía su muñeca por el bracito de tela. Observaba con envidia la muñeca de la Otra enfrente de ella; tenía un pequeño vestido rosa, con botones amarillos y un estampado de florecitas.
-¿Me prestas tu muñeca?- le preguntó.
-Hay veces en que mi mamá no me da galletitas.
Ahora la Otra abrazaba la muñeca con fuerza y le sonreía con su sonrisa sin dientes.
-Si quieres podemos cambiar un rato- le insistió.
-Quisiera un pajarito cucú, así podría saber cuando debo explotar las burbujas.
La Otra dijo adiós y se dio la vuelta.
-¡Le voy a decir a mi mamá!- le amenazó la niña.
-51 k13r32 H42!0...

Y una de las más tristes decepciones es cuando te das cuenta que esos pequeños detalles, recuerdos y palabras que guardaste en tu corazón con tanta ilusión inocente, para la otra persona no fueron más que comentarios para hacer más ameno el momento.

domingo, 10 de julio de 2011

Saltitos.Borrador

-¿Los viajes al pasado o al futuro están prohibidos maestra?
-Sí, están prohibidos Juanito, pero es simple formalidad, nadie usa las maquinas del tiempo hoy en día.
-Pero... ¿porqué?, seria genial poder viajar al pasado y cambiar el rumbo de tu vida, !o al futuro!, ¡así podría ver lo que seré de grande, con quién me voy a casar y todo eso!
-No Juanito, verás, los inventores de las máquinas del tiempo pensaban eso, creían que se iban a hacer millonarios, y así pasó, las máquinas eran carísimas, y además, se vendieron como pan caliente. Los problemas vinieron después. Surgieron las legislaciones a los viajes en el tiempo, las cuotas, los crímenes cronológicos, desaparecía gente de pronto pues los cursos de sus vidas habían sido cambiados, de pronto alguien era rico, al otro día pobre y viceversa. La lotería ya no tenía ningún interés. Y cuando la gente se le ocurrió moverse para adelante en vez de para atrás, descubrieron que no importaba lo que hicieran, sus vidas iban a ser miserables porque alguien más iba a interferir en ellas. Hace un momento comentabas que te gustaría saber con quién te ibas a casar, ¿cierto?, pues bien, pasaría esto:
Viajas al futuro y conoces a tu "futura esposa", luego regresas y ya sabiendo quien es , la buscas y cuando le hablas, no sabes qué decir, pues no sabes qué le dijiste para enamorarla o siquiera hacer que se fijara en ti. Regresas al futuro y te preguntas a ti mismo qué hiciste, él te cuenta a grandes rasgos cómo fue la historia de amor y tú regresas al pasado. Haces lo que te dijo, pero no tomaste en cuenta las circunstancias del momento original, no sé, el lugar, el estado anímico de ella, que ese día estaba lloviendo... Así que terminas jodido porque en realidad no puedes recrear ese momento de total espontaneidad de cuando la conociste, ese es un primer problemas. Ahora ¿qué tal que alguien más estaba enamorado de tu mujer de joven?, pues allá va viajando en el tiempo, enamorándola él, quizá retrocediendo más antes que tu aparición en la vida de ella, tu presente de pronto se ve brutal y violentamente distorsionado. Intentas buscarla, quizá la encuentres, le explicas que tu eras el hombre de su vida, pero ella ha estado toda su vida enamorada del hombre que ahora la abraza y te sonríe con sorna. Ahí vas tú entonces, más atrás en el tiempo... ¿Ves la magnitud de líos que causaría un viaje en el tiempo? Y esos son los pequeños, imagina ahora los grandes, guerras, muertes de personajes claves en la historia, un día los libros decían que los Nazis habían perdido la Segunda Guerra Mundial, al otro decían que la habían ganado, el otro Hitler ni siquiera había existido, al siguiente el libro que había dicho todo eso no existía. La gente vivía en el temor de que se cambiara el rumbo de sus vidas, se gastaban fortunas en los viajes de tiempo, y nadie recibía ese dinero nunca, pues un día el magnate de los viajes era alguien, al siguiente otro y así y así. Poco a poco la gente se fue acostumbrando a la idea de que el tiempo seguiría pasando y que era efímeramente controlable. Se dejaron de usar las máquinas y los pocos que aún viajaban eran pobres diablos que eran rechazados inmediatamente por la sociedad. Te preguntarás cómo es que esto pudo pasar, poder controlar el tiempo es un sueño casi inherente a la humanidad. Pues que al estar tan al alcance de tus manos se le perdió el interés y pasó de moda viajar en el tiempo.
Juanito había dejado de escuchar a la maestra y ahora miraba distraídamente por la ventana.

miércoles, 6 de julio de 2011

Sabes que es una necesidad, una autoimpuesta. Llámalo mentiras, ilusiones, o autosugestión sin sentido. Pero es que no es el mismo sentimiento con A que con B, no son las mismas palabras.
Quiero no querer quererte, quiero no querer querer no quererte. Las cosas serían más fáciles, más felices, menos inhumanas.

viernes, 1 de julio de 2011

Y no sé si tú te acostumbras a mí o yo a ti, no sé si es algo mutuo. Es abrirte mi mente o esperar hasta que te cueles por un agujerito como el ratón que se mete en mi cocina por la noche; dejarte roer mis pensamientos, recuerdos, sentimientos y sentidos.

lunes, 20 de junio de 2011

Los umbrales

Demasiado ansioso para dormir, pero demasiado cansado para estar despierto - Trainspotting.

Necesitaba una dosis, su cuerpo lo pedía. Se había comido todas las uñas, incluyendo las de los pies. No podía soportarlo. Realmente necesitaba una dosis...
Kail se levantó sudando del pedazo de hule que usaba para dormir, las paredes llenas de grafitti, manchas de orina y vómito tardaron un rato en dejar de dar vueltas. Salió de la habitación del cuarto piso en que vivía y mientras bajaba por unas escaleras llenas de basura y botellas tropezó con una chica que estaba tirada entre su vómito, en su rostro se dibujaba la sonrisa de los que están en el viaje de la heroína. Se agachó para revisar si la jeringa tirada a su lado aun tenía algo. Nada; vacía. Maldita perra, pensó mientras la pateaba escaleras abajo sintiendo asco, sabiendo que ese asco era el de verse reflejado en ella. Cruzó la puerta del edificio donde vivía y salió a la calle.
Salir al frío no le hizo nada bien, casi sintió como si las ráfagas de viento le golpearan directo al cerebro. La nieve en las calles de Inglaterra se amontonaba sucia sobre las descuidadas banquetas del barrio de Stockwell. Avanzar le era difícil y la nieve se me metía en los zapatos. Llegar al bar de Darren, el Ragnarock se volvía un suplicio a cada paso, pero el ver las luces del anuncio de neón que parpadeaban bajo la noche le dio nuevos ánimos.
Al llegar a la puerta, un hombre con un grueso abrigo lo detuvo. Desde dentro surgía el eco de la música y las luces rojas y moradas danzaban al ritmo de los beats.
-Déjame pasar Mikail.
-No, Darren dio órdenes de no dejar pasar a nadie de los tuyos cuando está abierto el bar, Kail.
-¡Maldita sea Mikail!- exclamó - Necesito pasar, DEBO hablar con él o esta noche me muero entre la nieve, por favor, hazlo por mí, habla con él.
El hombre lo miró con ojos de lástima y suspiró.
-Está bien... pero es la última vez Kail, Darren empieza a perder la paciencia contigo.
Sacó el celular de su abrigo y luego de intercambiar unas palabras lo volvió a guardar y le abrió la cadena. Kail entró temblando al Ragnarock, pero antes Mikail le puso una mano en el hombro.
-No te hagas más daño Kail.
-Y un carajo- respondió sacudiéndose el hombro.
Cruzó la puerta. En cuanto entró una sofocante y asquerosa combinación de calor corporal, sudor, olor a alcohol y tabaco lo recibió. Casi todo era una luz roja que hacía parecer a las personas fantasmas que se movían al ritmo de la música. Más bien animales, pensó Kail. Una chica cayó a su lado vomitando, estaba demasiado ebria y drogada para seguir de pie, sin embargo, sonreía, y sus ojos se veían vacíos y perdidos. Se agarró de él y trabajosamente se puso en pie hasta abrazarlo, le besó el cuello y le metió la lengua en el oido. Kail la apartó de un manotazo y la volvió a dejar tirada en el suelo. No tengo tiempo para esto, pensó, necesitaba la dosis. Avanzó entre la multitud sintiendo su pegajoso y caliente sudor mientras se movía entre ellos.
Siguió hasta llegar a unas escaleras al fondo del bar que llevaban a la oficina de Darren, tambaleándose, bajo los 20 escalones mientras la música se apagaba y se oía cada vez más distante, al final de las escaleras caminó por un largo pasillo obscuro, dobló a la izquierda y se encontró en un pequeño vestíbulo con una luz mortecina proveniente de una vieja lámpara en el techo. Ahí, sentado en una silla metálica y viendo una TV portátil, estaba Sergei, el guardaespaldas personal de Darren. Lo conocía bien, en una ocasión vio cómo se quitaba de encima sin problemas a cinco tipos para luego dejarlos tan jodidos que más de uno quedó con secuelas permanentes. Lo mejor era no meterse en problemas con Sergei.
-¿Qué quieres Kail?- preguntó sin apartar la vista de la TV portátil.
-Vengo a ver a Darren, déjame pasar.
Apartó la mirada de la TV, pero sólo para reír ruidosamente, la vena yugular le saltó en el cuello como una víbora. Pasó una mano por su cabeza rasurada, haciendo notar los enormes bíceps y la marcada musculatura con la que contaba.
-Kail, Kail, Kail... sabes que a Darren se le acaba la paciencia contigo. La última vez no le pagaste. Creo que sólo porque le agradas y por los viejos tiempos, pequeño gusano asqueroso, no dejo que te asesinara a golpes esa vez.
-Cállate Sergei, hoy es diferente, traigo dinero. Sólo una dosis más y ya, eso es todo.
Sergei volvió a reir.
-¿Sabes cuántas veces he escuchado eso? "Sólo una dosis más y ya, eso es todo" ¿Aún no lo entiendes Kail?, no hay últimas dosis, siempre habrá una más. Pero está bien, que seas un jodido adicto no es mi problema.
Se paró de la silla, tocó suavemente la puerta y abrió. Le hizo una seña con la mano para que se acercara y cuando pasó el umbral de la puerta le susurró a sus espaldas:
-Eres peor que un perro Kail, eres la mierda de los perros.
La puerta se cerró detrás de él y volvió a sentir las mismas cosas que cada vez que entraba a esa oficina. El olor a cloro, látex y alcohol quirúrgico en el aire, el ambiente tenso y cargado de una extraña electricidad. Un escalofrío lo recorrió.
La habitación tenía paredes lisas y blancas. En el fondo, toda la pared era ocupada por archiveros metálicos e idénticos, a la derecha, un mueble cerrado de madera cubría la mitad de la pared, en el medio de la habitación, estaba un sencillo escritorio y detrás de él, sentado en un sillón de cuero, un hombre delgado y de cabello negro, unos ojos azules como de muerto era lo primero que se observaba en su rostro, para luego apreciar su pequeña y delgada boca, y aunado a eso, una nariz respingada y curiosa. En conjunto se lograba un rostro hermoso pero diabólico, como el de un ángel corrompido por Lucifer.O incluso el mismo Lucifer, se dijo Kail.
A su derecha, de pie y con los brazos cruzados estaba una hermosa mujer de piel clara y cabello castaño, lacio y largo hasta media espalda; su delgado cuerpo estaba cubierta con un vestido rojo que hacía resaltar su figura, en sus bellos ojos verdes había una lágrima queriendo ser liberada.
-Déjanos solos Nina- dijo Darren con su voz suave y aterciopelada.
Ninca suspiro, dio la vuelta y salió por una puerta a la izquierda de la habitación. Una vez solos, los hombres se miraron por un momento, Kail abrió la boca para decir algo, pero en el acto fue callado por Darren.
-Kail, la única razón por la que te dejé entrar es porque Nina estaba poniéndose muy pesada y necesitaba quitarme la de encima, ¿Entiendes?
Kail asintió.
-Muy bien, ya que dejamos eso en claro, dime Kail, qué es lo que quieres.
Kail se quedó parado y sin moverse, tenía la cabeza gacha y fija en el suelo. Respondió con una voz quebrada y casi inaudible:
-Ya lo sabes Darren, por favor, no seas cruel, me siento muy mal.
Darren lo miró a los ojos y le sonrió con unos dientes blancos y perfectos.
-Sí Kail, la gente como tú sólo quiere una cosa- sacó de un cajón de su escritorio una bolsita con un polvo blanco en su interior- esto es lo único en lo que piensan. Al verlo babean como un perro que ve a su dueño acercarse con el plato de comida, qué cómico, podría cambiarme el nombre a Pavlov, a ti sólo te falta mover el trasero Kail.
-Por favor Darren, sólo una dosis, sólo eso necesito.
-Y se puede saber Kail, ¿cuánto dinero tienes?- replicó.
-Tengo 5 libras, es suficiente, por favor, me siento muy mal.
El dolor de cabeza se había vuelto insoportable, además que empezaba a sentir punzadas en el vientre y sus manos temblaban sin control.
-Um... 5 libras, ¿A qué pobre anciana asaltaste Kail?- Preguntó.
-A ninguna.
Las imágenes del hombre que había golpeado la noche pasada para quitarle esas pocas libras vinieron a la mente de Kail. Recordó cómo tronaron un par de sus costillas, pero eso ya no importaba, lo único debía ocupar su mente era la pequeña bolsa que Darren sostenía en la mano.
-Está bien, te daré lo que quieres, pero primero...- dijo sonriendo- primero serás un perro, Kail.
-¿Un qué?
-Un perro, se un bonito perro,¿sabes?, mi madre nunca me dejó tener uno, ahora, se un perro, eso es, así- asintió mientras Kail gateaba por el suelo- muy bien perrito, ahora ladra, ¡Ladra perrito, ladra!
Kail no supo cuánto tiempo estuvo en 4 patas por el suelo, ladrando, aullando, levantando la patita, rodando por el suelo y lamiendo la mano de Darren. Cada minuto lo invadía más y más un dolor esparcido por todo el cuerpo, dolor que dudó fuera solamente por la abstinencia.
Siguió haciendo lo que Darren le decía hasta que ya no le quedaron fuerzas para sostenerse y se tiró, jadeando por la debilidad.
-Sí, eso es lo que eres, un perro que ni siquiera puede complacer a su dueño.
Sintió cómo le guardaban algo en el bolsillo del pantalón y luego los brazos de Sergei que lo arrastraban fuera de la oficina, por el pasillo y subiendo las escaleras. Una puerta se abrió y regresó al infierno de sonidos estridentes, calor y demonios que bailaban, ojos desorbitados y perdidos lo miraban sin ver al pasar entre ellos. Otra puerta se abrió y se sintió lanzado a la calle, su cara se estrelló contra la nieve y se quedó ahí tumbado un rato mientras Sergei hablaba con Mikail algo que él no entendía. Jodidos rusos, maldijo. Tomando aire, se incorporó lentamente y caminó tambaleándose un par de calles hacia el edificio donde vivía antes de caer nuevamente de bruces. Permaneció largo rato tirado en la calle, la nieve sucia se le metía a la boca, el cuerpo lo sentía cada vez más frío y húmedo, los dedos de las manos eran como unas garras heladas, no tardó en dejar de sentir las piernas, todo giraba a su alrededor. Con sus últimas fuerzas se arrastró a un callejón y se quedó dormido ahí, pensando en que al menos tenía su dosis en el bolsillo.
Un par de perros salieron de entre la basura del callejón. Poco a poco se fueron acercando, uno de ellos olfateó a Kail y le dio un mordisco en la mejilla, masticó lentamente y luego volvió a morder. El otro perro lo imitó.
Esa noche comieron hasta saciarse.

chiken´s burguer

-Chiken´s burguer, aquí está su orden.
-Wey, ya llegó tu comida.
Beny vio la asquerosa y grasienta hamburguesa que la mesera llevaba en una placa de metal. Odiaba el pollo, pero la chica era demasiado bonita y como pretexto para verla más de cerca había ido a pedir esa porquería de hamburguesa. Intentó agarrar la placa pero no pudo, ella la sostenía firmemente entre sus manos. Sintió cómo su corazón se aceleraba y oía las risas de los demás a sus espaldas.
-¿Qué mierda estás haciendo wey?, ¡Agarrala!
-Pero no puedo...
La chica se le quedó viendo con una cara que le hizo sentirse el mayor idiota del mundo. Jaló la placa más fuerte y ella siguió sin soltarla. Las risas se hicieron más fuertes y en un pequeño ataque de nervios gritó:
-¡¿Qué hago, qué hago?!
Entre carcajadas uno de sus amigos le dijo:
-¿Pues qué más?, ¡Agarra las cosas de encima imbécil!
Beny quitó la hamburguesa de la placa y la chica se fue con una sonrisa a punto de explotar en su rostro. Él se quedó con la comida entre las manos, sintiendo la cara roja, las carcajadas y los "pendejo" de sus amigos.
-Puta torta...- dijo botando la comida a la mesa.
-¡Es una hamburguesa idiota!- gritó uno.
Las risas se hicieron más fuertes.

domingo, 19 de junio de 2011

Y bueno, al parecer ya escribí 100 porquerías, dudo que alguien las haya leído todas, pero qué importa (a mí me importa, joder).

lunes, 13 de junio de 2011

Es curioso cómo en estos días la expresión "se está muriendo de amor" toma una connotación tan retorcida.

domingo, 12 de junio de 2011

ring ring...

-¿Madre?, oye soy Fer, sí, sí estoy bien, estoy aquí en Soriana con mi mujer y... no sabemos qué comprar, jajaja, es la primera vez que venimos juntos y no tenemos mucha idea de qué llevar.¿Qué?, sí, ya habíamos venido antes a comprar... pero pues nos llevábamos puro pan y Nuttela o cosas así... aja, aja, verduras, aja, ¿medio kilo?, ok, leche, huevos, aja, ¿cuánto de carne?... pues no se... creo que comemos como 3 veces a la semana carne, aja, aja, papel de baño, aja, mjm, mjm, ok. Gracias madre, paso a la casa mañana a llevarme lo que queda de mis cosas, sale, adieu...
Click.
Y mientras escribo esta carta que sabes es para ti, espías detrás de mi hombro y sonríes al ver esto que acabo de escribir, es curioso, ¿no crees?, saber que esto que escribo ahora mismo es para ti pero tú ya lo estás viendo. Y a la vez no me puedo concentrar porque me respiras en el cuello, y maldito desgraciado ahora lo haces más, es imposible escribirte algo si me estas respirando así en el cuello. No, no me muerdas la orejaaasdf... maldito, mira lo que hice, sabes que no soporto que me muerdas la oreja. ¿Sabes?, si sigues haciendo eso se me van a quitar las ganas de escribirte algo y me voy a querer hacerte otras cosas... ja!, deberías ver la cara que pusiste, ¿ves lo fácil que es engañarte? Creo que te dolió que dijera eso, te fuiste indignado a la cama, pero realmente ya no tengo ganas de escribirte nada, mejor voy contigo a que me muerdas la oreja. Te amo

encallado

Siguiendo tus pasos de heriofántides me hundo más y más en estas aguas extrañas. Las carenas sobresalen entre las olas y de ellas los recuerdos de tormentas que causaron esas desgracias. Tus tormentas, mis tormentas, eres mi tormenta.

miércoles, 8 de junio de 2011

inconformidades

Y es más bien una necesidad intrínsecamente intrincada en lo inmenso de la clásica insaciedad de mi inconforme naturaleza que me trae en la inanición emocional, la cual, desde un tiempo ya indefinidamente largo me ha hecho andar dando tumbos y se va lenta e inexorablemente transformando en una intratable y crónica des-esperación por tus ya inexistentes muestras de cariño hacia mí.

domingo, 29 de mayo de 2011

Y qué cuando soñar se vuelve más doloroso que la realidad. Y qué cuando el haber cumplido tus necesidades, fantasías y sueños no te hace feliz.