-¿Me prestas tu muñeca?- le preguntó.
-Hay veces en que mi mamá no me da galletitas.
Ahora la Otra abrazaba la muñeca con fuerza y le sonreía con su sonrisa sin dientes.
-Si quieres podemos cambiar un rato- le insistió.
-Quisiera un pajarito cucú, así podría saber cuando debo explotar las burbujas.
La Otra dijo adiós y se dio la vuelta.
-¡Le voy a decir a mi mamá!- le amenazó la niña.
-51 k13r32 H42!0...

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