domingo, 10 de julio de 2011

Saltitos.Borrador

-¿Los viajes al pasado o al futuro están prohibidos maestra?
-Sí, están prohibidos Juanito, pero es simple formalidad, nadie usa las maquinas del tiempo hoy en día.
-Pero... ¿porqué?, seria genial poder viajar al pasado y cambiar el rumbo de tu vida, !o al futuro!, ¡así podría ver lo que seré de grande, con quién me voy a casar y todo eso!
-No Juanito, verás, los inventores de las máquinas del tiempo pensaban eso, creían que se iban a hacer millonarios, y así pasó, las máquinas eran carísimas, y además, se vendieron como pan caliente. Los problemas vinieron después. Surgieron las legislaciones a los viajes en el tiempo, las cuotas, los crímenes cronológicos, desaparecía gente de pronto pues los cursos de sus vidas habían sido cambiados, de pronto alguien era rico, al otro día pobre y viceversa. La lotería ya no tenía ningún interés. Y cuando la gente se le ocurrió moverse para adelante en vez de para atrás, descubrieron que no importaba lo que hicieran, sus vidas iban a ser miserables porque alguien más iba a interferir en ellas. Hace un momento comentabas que te gustaría saber con quién te ibas a casar, ¿cierto?, pues bien, pasaría esto:
Viajas al futuro y conoces a tu "futura esposa", luego regresas y ya sabiendo quien es , la buscas y cuando le hablas, no sabes qué decir, pues no sabes qué le dijiste para enamorarla o siquiera hacer que se fijara en ti. Regresas al futuro y te preguntas a ti mismo qué hiciste, él te cuenta a grandes rasgos cómo fue la historia de amor y tú regresas al pasado. Haces lo que te dijo, pero no tomaste en cuenta las circunstancias del momento original, no sé, el lugar, el estado anímico de ella, que ese día estaba lloviendo... Así que terminas jodido porque en realidad no puedes recrear ese momento de total espontaneidad de cuando la conociste, ese es un primer problemas. Ahora ¿qué tal que alguien más estaba enamorado de tu mujer de joven?, pues allá va viajando en el tiempo, enamorándola él, quizá retrocediendo más antes que tu aparición en la vida de ella, tu presente de pronto se ve brutal y violentamente distorsionado. Intentas buscarla, quizá la encuentres, le explicas que tu eras el hombre de su vida, pero ella ha estado toda su vida enamorada del hombre que ahora la abraza y te sonríe con sorna. Ahí vas tú entonces, más atrás en el tiempo... ¿Ves la magnitud de líos que causaría un viaje en el tiempo? Y esos son los pequeños, imagina ahora los grandes, guerras, muertes de personajes claves en la historia, un día los libros decían que los Nazis habían perdido la Segunda Guerra Mundial, al otro decían que la habían ganado, el otro Hitler ni siquiera había existido, al siguiente el libro que había dicho todo eso no existía. La gente vivía en el temor de que se cambiara el rumbo de sus vidas, se gastaban fortunas en los viajes de tiempo, y nadie recibía ese dinero nunca, pues un día el magnate de los viajes era alguien, al siguiente otro y así y así. Poco a poco la gente se fue acostumbrando a la idea de que el tiempo seguiría pasando y que era efímeramente controlable. Se dejaron de usar las máquinas y los pocos que aún viajaban eran pobres diablos que eran rechazados inmediatamente por la sociedad. Te preguntarás cómo es que esto pudo pasar, poder controlar el tiempo es un sueño casi inherente a la humanidad. Pues que al estar tan al alcance de tus manos se le perdió el interés y pasó de moda viajar en el tiempo.
Juanito había dejado de escuchar a la maestra y ahora miraba distraídamente por la ventana.

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