-Wey, ya llegó tu comida.
Beny vio la asquerosa y grasienta hamburguesa que la mesera llevaba en una placa de metal. Odiaba el pollo, pero la chica era demasiado bonita y como pretexto para verla más de cerca había ido a pedir esa porquería de hamburguesa. Intentó agarrar la placa pero no pudo, ella la sostenía firmemente entre sus manos. Sintió cómo su corazón se aceleraba y oía las risas de los demás a sus espaldas.
-¿Qué mierda estás haciendo wey?, ¡Agarrala!
-Pero no puedo...
La chica se le quedó viendo con una cara que le hizo sentirse el mayor idiota del mundo. Jaló la placa más fuerte y ella siguió sin soltarla. Las risas se hicieron más fuertes y en un pequeño ataque de nervios gritó:
-¡¿Qué hago, qué hago?!
Entre carcajadas uno de sus amigos le dijo:
-¿Pues qué más?, ¡Agarra las cosas de encima imbécil!
Beny quitó la hamburguesa de la placa y la chica se fue con una sonrisa a punto de explotar en su rostro. Él se quedó con la comida entre las manos, sintiendo la cara roja, las carcajadas y los "pendejo" de sus amigos.
-Puta torta...- dijo botando la comida a la mesa.
-¡Es una hamburguesa idiota!- gritó uno.
Las risas se hicieron más fuertes.

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