domingo, 12 de junio de 2011

Y mientras escribo esta carta que sabes es para ti, espías detrás de mi hombro y sonríes al ver esto que acabo de escribir, es curioso, ¿no crees?, saber que esto que escribo ahora mismo es para ti pero tú ya lo estás viendo. Y a la vez no me puedo concentrar porque me respiras en el cuello, y maldito desgraciado ahora lo haces más, es imposible escribirte algo si me estas respirando así en el cuello. No, no me muerdas la orejaaasdf... maldito, mira lo que hice, sabes que no soporto que me muerdas la oreja. ¿Sabes?, si sigues haciendo eso se me van a quitar las ganas de escribirte algo y me voy a querer hacerte otras cosas... ja!, deberías ver la cara que pusiste, ¿ves lo fácil que es engañarte? Creo que te dolió que dijera eso, te fuiste indignado a la cama, pero realmente ya no tengo ganas de escribirte nada, mejor voy contigo a que me muerdas la oreja. Te amo

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