Deja la casa sin pensarlo dos veces; sin empacar, sin sacar al perro, sin dejarle comida al gato.
Huye de la casa, nunca será lo mismo. Nada nunca es lo mismo.
Deja la casa sin una esperanza para vivir. Dejemos la casa y huyamos del fuego que la consume.
Fuerza purificadora, es hora de tu purificación.
viernes, 10 de agosto de 2012
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