miércoles, 1 de agosto de 2012

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Cuando la conocí íbamos aún en la facultad.
Era de esas personas que con su simple presencia te erizaba la piel. La mirada casi felina y el cuerpo de mujer que todavía no se desarrollaba completamente. El olor que me sabía de memoria y me lastimaba el orgullo.
Demasiado hermosa pensaba para mí ¿Qué oportunidad podría tener?
Tan horrorosamente bella que me sentaba en el pasillo por horas a esperar que pasara y me dijera adiós con la mano para luego perderse entre la gente yendo y viniendo, yendo y viniendo. Back and forth, back and forth.

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