domingo, 29 de julio de 2012

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-¿Llamo a mamá para que venga a comer?
Ella vendría de cualquier manera, a esta hora ya debe tener hambre. Aún así le dije que la llamara. Volvió unos instantes después tomada de la mano de ella. Al aparecer por el marco de la puerta y ver la comida sus ojos sólo prestaron atención a esta. Sus manos se soltaron suavemente de Melissa y se sentaron. Esperó a que le sirviera y comió todo el plato de pollo con ensalada con las manos. Terminó y  se relamió los dedos, luego se paró y se fue al baño a defecar y orinar dejando la puerta abierta.
-Al menos ya no hace en el pasillo, ¿cierto?- le dije a Melissa.

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