Una vez se dijo que no sería como los demás, que podría pasar esa noche sin intentar embriagarla, sin intentar besarla, sin intentar abrazarla para sentir esa presión a la altura de su pecho. Sin intentar resbalar en esa tibia suavidad. Se dijo que no sería como los demás.
Por horas le hizo plática amena, no de esa en que se intenta ser gracioso y atrayente: pláticas normales sobre lo impuntual que era él, sobre cómo estaba su familia y que pensaba hacer ahora de su vida. Dejaba que se apoyara en su brazo sin querer interpretarlo como una señal de algo más que eso, simplemente el que ella necesitara alguien en quien apoyarse para caminar.
Entre el alcohol, los "ya estoy peda", los "me caes bien" y los no me sueltes que me caigo, siguió su actuación de una persona agradable que asentía a sus historias y reía honestamente, no sólo como una muletilla estúpida y monótona.
Luego vino su error, algo muy simple: fueron a la casa de uno de sus amigos para pasar la noche y se acostó en la única cama del cuarto. No hubo malicia en el acto, simplemente estaba cansado y se acostó, luego vino ella y se acostó a su lado.
-Sólo te advierto que abrazo en la noche- dijo ella.
-Ahí hay una almohada- respondió él.
Su amigo se quedo un rato ahí tocando la guitarra I´m a highschool lover, and you´re my favourite flavor, love is all, all my soul... you´re my playground love hasta que ella quedó dormida. Casi naturalmente él aceptó los brazos que buscaban un abrazo. La guitarra encontró el suelo, quizá él se dio cuenta que ya no había espacio en la cama así que se fue al cuarto de su hermana.
Las respiraciones acompasadas resonaban en ese cuarto solo, sólo para ellos dos. Una vez se dijo que no sería como los demás. Esa vez, no fue esa vez.
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miércoles, 9 de mayo de 2012
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