domingo, 13 de mayo de 2012

Foie

Se me está cayendo la casa, es tiempo de cubrir los muebles con horas perezosas, de voltear los colchones  con recuerdos que saltan oxidados y se nos clavan en las espaldas.
Por más que repito el mantra esta casa sigue cayéndose. Le diste la vuelta a los platos y pintas tus silencios en las paredes. Nos sentamos en estas sillas de ilusiones, llenas de polillas que se desparraman por el suelo como nosotros mismos al sentarnos.
Los pisos se nos rompen, las losetas se nos saltan como fichas de dominós, las gotas se acumulan en cubetas y cacharros.
Se nos cae la casa, pero es más triste darse cuenta que esta no es tu casa, que solo es mía, que nunca viviste en ella. Sólo fuiste un visitante nocturno y breve, como una sombra que dejaba su aroma en mi almohada. Y es solamente eso, sólo eso y nada más que eso.

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