jueves, 26 de abril de 2012

nu

Lo mataron por un peso. La contadora le dijo que en su declaración anual sólo debía pagar un peso.
Con la pesadez que es ir al banco, hacer colas, intentar distraerse con las pantallas que transmiten programación estúpida de cómo el banco es tu mejor opción y toda esa parafernalia que implica realizar un pago en ventanilla.
Fue rápido, los hombre entraron, sacaron las armas y sometieron a todos. Quizá uno estaba nervioso, o el arma defectuosa, pero ese tiro perdido fue a dar directo entre sus ojos.
Casi poéticamente el peso se salió de su mano al dar un espasmo muscular y fue a dar a los pies del tirador.
Por un peso, por una cabeza, toda la locura.

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