-Pero cómo quieres que no grite, tienes una rata en la cabeza.
-No puedo hacer otra cosa, esta rata es mi jefe.
Desde ese día la familia estuvo bajo las ordenes de la rata y todas las noches cenaban queso. También se reunían atrás del refrigerador para contar historias de miedo acerca de gatos asesinos de oriente y raticidas fatales.
Aún después de muerta la rata, la familia siguió reuniéndose atrás del refrigerador para hablar de tiempos felices.

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