Se le acercó mientras era la hora de jugar en el patio.
-Ignorasd lo que yo sdé, yo sdoy lo que sdiempde busdcasdte, esdtadé ahí sdiempe pada ti...- ella no respondía, jugaba con su muñeca.
-No sde cómo ed que degresde... pedo ahoda que te encontdé, no te dejadé sola nunca...como nunca te he dejado mi amod... -intentó abrazarla, pero ella comenzó a llorar pidiendo por su madre.
-Qué niño tan irrespetuoso... voy a pedir que lo cambien de grupo- dijo la maestra del kinder- esque estos niños de hoy son tan precoces... no sé cómo vamos a acabar- levantó a la niña que lloraba en el suelo y la llevó a tomar su siesta.
Sólo vio de reojo como aquel pequeño derramaba unos lagrimones que resbalaban por sus pestañas.

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