Y entonces apareció, no era terrible ni con partes animales, solo un ser hermoso que no se podía comparar con otro: radiante, lleno de luz, el ángel caído. Se quedó de pie impasible, observándome fijamente.
-Me has estado buscando- dijo.
Parados en esa calle obscura observando el anillo en mi mano me pregunté qué estaba pasando. Levanté la mirada ¿era real?
-No te he estado buscando, creí que era una broma lo del anillo- respondí.
-Lo has hecho siempre, cada vez que dudas, que temes, que deseas, que desesperas yo estoy ahí. Quieres algo ahora, algo que no vas a obtener sin mí. La duda es normal en el humano, son débiles. Pero yo no soy como ustedes, yo sé las cosas y tengo un poder más allá del que puede comprender su frágil espíritu.
Comencé a sentir curiosidad, este ser de pie frente a mi, mirándome, viendo mi alma.
-¿Y qué crees que quiero?- pregunté.
Él caminó hasta mi lado, me tomó por detrás de la cabeza y dijo a mi oído:
-No quieres ser olvidado.
Un escalofrío me recorrió, recordé esos momentos sentado en mi casa viendo TV, pensando que la vida transcurría y yo seguía atrapado en mi pequeña casa, con mi esposa ausente y mis hijos distantes. Atrapado en mi pequeña ciudad, en mi pequeño trabajo. Atrapado en mi pequeña existencia tan efímera, tan ausente de vida.
Él apoyó su frente en la mía, aún sosteniendo mi nuca con su mano, cerró los ojos y suspiró.
-Este mundo era hermoso cuando fue creado. No había miedo, no había dolor, no había nada más que amor. Pero Él se fue y los dejó aquí. No lo soporté y me alejé de él, el caído me llamaron y el amor fue arrancado de mí, ese es mi castigo, estoy ausente de amor. Por eso quiero ayudarte, sé lo que es el sufrimiento, sé lo que es el dolor, yo soy dolor- terminó.
Se separó de mi frente y continuó:
-De la misma manera que el amor fue arrancado de mí, en ustedes los humanos fue degenerado, fueron llenados de esos sentimientos contrarios a él, olvidados en la pena y la desesperanza. Así comenzó mi misión: restaurar la felicidad en su raza, alejarlos del pozo del olvido.
Mi corazón palpitó, en mi mente este ser, esta criatura, por largo tiempo había sido motivo de terror y odio. El odio hacia él había sido promovido siempre, pero viéndolo, escuchándolo, sentí compasión de él y su castigo. Él que había estado en contacto con la fuente de todo lo que llamamos amor, él que había sido el más amado entre todos, él que ahora estaba destinado a una eternidad sin lo que más había apreciado. Él que estaba solo en todo sentido.
Motivado le pregunté:
-¿Qué es lo que me ofreces?
-La felicidad- respondió- el cumplimiento de lo que más deseas. Pero desafortunadamente, mi poder tiene un precio. Soy como un auto, si quieres verlo así; puedo cumplir la función que deseas, pero necesito un combustible, algo que no puedo obtener, que debe ser dado: el amor, el amor y la vida. Es grande el precio, pero grande la recompensa. Concretamente, lo que pagarás es la mitad del tiempo que viviría la persona que más amas. Sólo tienes este momento para decidir.
El pecho me dolía, respirar me dolía, decidir me dolía. ¿La persona que más amaba? hacía tiempo que no sentía amor por alguien, no podía definir a alguien por quien sintiera amor en ese momento ¿Mi madre? ¿mi esposa? ¿mis hijos? ¿mi perro?
-Decide- dijo él- el tiempo se acaba. Acepta.
Extendió su mano hacia mí. La mía se movió sola hacia él y fue atrapada en un movimiento rápido. Entonces sonrió. Esa sonrisa. Entonces desapareció. Ese terror surgiendo en mí.
lunes, 5 de mayo de 2014
Vertrag
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