lunes, 30 de diciembre de 2013

Soft

Ese día estabas ebrio ¿recuerdas? Esperabas para ir al baño y una chica llego dando saltitos. Le sonreíste y sacaste papel de baño de tu chamarra -¿de dónde sacaste papel de baño?- y luego le dijiste si quería un poco. Ella te sonrió agradecida y entró. Te vi tambaleándote mientras esperabas a que saliera, ese tambalear de ebrios intentando no parecerlos, de querer parecer como íntegro; pero sé que 15 minutos antes te miraste al espejo en ese mismo baño y te preguntaste por qué estabas tan ebrio y por qué seguías haciendo eso cada fin de semana.
La chica salió y te devolvió un poco del papel mientras sonreía y te decía alegremente -¡aquí esta!- mientras te estiraba el papel enrollado y observé cómo ambos lo sostuvieron un poco más de lo necesario, ella como esperando a que preguntaras su nombre, tú como esperando que ella te dijera el suyo. Pero el momento se fue como ella subiendo por la escalera para regresar a la música, sus amigos, su vida, su futuro sin ti.
Querido amigo, sos un tonto.

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