martes, 3 de diciembre de 2013

dedans

¿Por qué el odio? ¿por qué la frustración? ¿por qué el dolor? ¿por qué el rencor?
Años después la cabeza está clara y puedo pensar que es posible contestar a las cuestiones sin que haya una interferencia emocional/hormonal.
Se fue sin más ni más, después de haber hecho un trabajo casi enfermizo dentro de mí, después de haber hecho que la pensara en cada cosa que me rodeaba, en cada cosa que escuchaba, que leía, que comía, que disfrutaba. Había entrado en mis sueños, esperanzas, ilusiones, dolores, desasosiego, deseos. Depositó en mí sus ideales y sus manías, yo las tomé como dogma y las cristalicé como un mantra. Tomó los demonios que ya había logrado capturar y amansar para sembrar los suyos, hambrientos de mí y mi espíritu.
Se fue sin más ni más. Se cansó de mí. Vació la mina y fue a excavar a otro sitio. Taló hasta el último de los árboles. Aún la recuerdo irse, y yo tan cobarde como para detenerla, decirle que aún tenía cosas que no le había entregado. Pero ella se fue, dijo que era necesario; asentí y me repetí que era necesario. Dijo que podíamos volver a lo de antes; asentí y dije que podíamos volver a lo de antes. Dijo que necesitaba estar sola un tiempo; asentí y dije que necesitaba estar sola un tiempo.
Pero el tiempo es relativo y varía de persona en persona, en su caso fue una o dos semanas. Ella estaba tan dentro de mí aún que podía casi adelantarme a su pensamiento, y así fue como su estar sola paso a estar feliz y nada sola. Sufrir, sufrir, sufrir.
Pero haciendo una introspección y quitando el cinismo propio, las acciones hubieran sido las mismas de mi parte estando en su lugar. Ser felices es lo que nos preocupa, y todos mis problemas se basaban en que ella era feliz sin mí.

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