No era el volverte a ver, no era el volverte a sentir
era el no poder sufrirte,
era el no poder odiarte,
era el no poder amarte.
Apareces como un revoloteo, como un suspiro
perdido.
Y es el no poder pensarte, el no poder llorarte con
esos ojos que ya no me miran ilusionados,
esos ojos que ya no me miran lejanos,
esos ojos que ya no se llenan conmigo.
Sentir tu indiferencia, tu realización de mi frágil
humanidad.
Ahora te pienso y ya no estoy en tu pensamiento.
Volver a morderse el labio,
volver a morderse las uñas,
volver a morderse el deseo.
jueves, 21 de junio de 2012
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