jueves, 6 de octubre de 2011

requiem

Como estar parado en medio de la catástrofe y el caos. Gritos y súplicas por doquier pero no hacer caso, cerrar los ojos y sentir felicidad entre el miedo. La sangre en la cara, los cuerpos mutilados, la ceniza en el cabello, en la nariz, en los pulmones. Cenizas que antes eran humanos, cenizas que ahora son restos, restos de la humanidad purificada.
Mi humanidad purificada, nuestra unidad purificada.
Los ojos que se cierran, la paz que se cierne, el dolor es iracundo, el sufrimiento permanente.
Un último suspiro y luego nada.

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