En general las cosas eran fáciles, antes de la extraña necesidad, del hastío acorralado en la esquina, de la necesidad de echar luz a las polvaredas.
Decir en un abrazo que el frío viene de dentro aunque las manos muerdan y tiemblen. Quisiera dejarme llevar, pero estas corrientes solo empapan un poco los pies con los pececillos jugueteando entre ellos; quisiera escapar de la soledad, pero désolé, no puedo.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
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