Es curioso el ser parte de una institución. Dejas de lado tu individualidad para convertirte en parte del monstruo, el cual a su vez tiene sus cualidades. Pelos, garras, olor fétido. Carencias, servilismos, obscuridades y una falta increíble de deseo por lograr la institucionalidad instituida.
Es curioso el ser parte de algo que te absorbe más allá del simple sentido de responsabilidad autoimpuesto al aceptar ser parte DE. Colgar los guantes, colgar las ganas, colgar el deseo, colgar el ceño, colgar el fervor, colgar los suspiros, colgar el teléfono que suena y suena pidiendo eso para lo cual fue hecho. Ring, salut, au revoir, auf wiedersehen. Ña ¿ya dije ña? creo que ya.
domingo, 13 de diciembre de 2015
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