Somos los que quedamos, el resto se ha dispersado. Quizá es el miedo lo que nos provoca mantenernos aquí, esperando, no aceptando, soñando.
Recordar es nuestro pecado. Podríamos habernos adaptado, aceptar que todo terminó, que nuestro orgullo de raza está deshecho, que no hay pasado, solo queda un futuro incierto; sumido en la perdida curiosidad de la exploración.
En la pérdida de mi curiosidad.
martes, 12 de noviembre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario