miércoles, 1 de febrero de 2012

Bloodstream

Y es como la llovizna que cae de noche, sólo oyes el murmullo contra las ventanas, pero no ves cuando se estrella contra el cristal.
Nadie cuenta las gotas, nadie las toma en cuenta. Sólo son murmullos lejanos, ajenos a nosotros y nuestra cama tibia de almohadas mullidas.
Tus murmullos no se estrellan contra mis ventanas querida, no estoy metido bajo de las cobijas con olor a lavanda. Cada uno de tus pensamientos impactan en mí; se me cuelan entre los poros. Llegan hasta mis ríos y arroyos, se me tiñen color a ti.
Y parece que no te das cuenta que me sigues derramando tu llovizna, sigues dejándome temblar bajo tu cielo negro que cae sobre tus hombros.
Debes saber que ya no estaré más bajo ese martilleo, que quiero dormir tranquilo y tibio, que ya no me mantendré siguiendo la trayectoria de las gotas en el cristal.
-9891

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