jueves, 5 de enero de 2012

Embrace yourself

Era cosa de ir y decir hola. Regresé a donde la había visto sentada, ahí en la esquina donde se sientan los emos y los darks en Santo Domingo, con su suéter rosa, sus gafas y su libro. Casi llegaba al bordecito donde estaba y cuando me di cuenta me había aplastado en la bardita de Santo Domingo donde están los árboles. Coño, porqué era tan difícil. Me quede ahí escuchando un poco de música y decidiéndome. Coño, coño, coño, coño, gran coño, coño peludo, coño pequeño, coño negro. Coño.
Controlé un poco mis piernas y camine hacia ella, ¿qué serían?¿5 metros? me desvié en el último momento y me volví a sentar en la bardita, ahora mirando hacia la iglesia. Metí las manos en las bolsas de mi chamarra, la que me regaló Tania, ojalá no hiciera tanto frío, se me rompió la chamarra de Tania y no quiero usarla tanto. Me volteé a verla; seguía ahí sentada, seguía ahí sentado, seguíamos ahí sentados, sentados, sentados, coño, ¿porqué seguía ahí sentado?
Tomar una bocanada de aire, ignorar la sensación de que estuviera inhalando plomo, tomar otra bocanada, ignorar de nuevo la sensación, tomar otra bocanada, ¡coño! ella se paró y se fue, me cago en la leche, se fue. Caminó hacia el llano, con su suéter rosa, sus gafas y su libro que nunca sabré de qué era.

No hay comentarios:

Publicar un comentario