Cuando debo estudiar me detengo porque aparece tu aroma,
cuando debo hacer tareas las pospongo porque tu imagen se pega a mis párpados,
cuando debo lavar platos los dejo remojando porque siento el roce de tus manos en las mías,
cuando debo barrer y trapear no puedo, porque tu figura se dibuja en el polvo que levanto.
En definitiva, eres el mejor pretexto que pude encontrar para justificar mis ocios.

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