lunes, 28 de junio de 2010

¡Felicidades! ¡Ganaste la lotería!


El hombre despertó mientras su esposa le sacudía el hombro y le gritaba:

-¡Felicidades! ¡Ganaste la lotería!

Apenas estaba saliendo de la mezcla de sopor, sorpresa y alegría, cuando volvió a ser despertado mientras su esposa le sacudía el hombro y le gritaba:

-¡Felicidades! ¡Ganaste la lotería!

Un pequeño sentimiento de curiosidad se mezcló con la alegría en el momento que volvía a ser despertado mientras su esposa le sacudía el hombro y le gritaba:

-¡Felicidades! ¡Ganaste la lotería!

La curiosidad desapareció de entre sus emociones, y una naciente sensación de pánico lo tomaba mientras su esposa le sacudía el hombro y le gritaba:

-¡Felicidades! ¡Ganaste la lotería!

Cien despertares después, el hombre ya hastiado y aburrido, se preguntaba cuándo demonios se supone que iba a despertar

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