Y cuando lo que creía que era insuperable se ve arrastrado por las olas y solo deja su espuma ¿A dónde debería dirigirme?
Sólo queda recordar esos días de espera nerviosa en el Jardín, la agitada entrega y la dolorosa pérdida. Recordar el cabello entre las manos que ya no sostienen nada y que ahora se miran vacías como remanentes de un sueño del que apenas quedan fragmentos buscando coherencia.
Ahora que los paradigmas no están, agradezco que hayas estado.
domingo, 17 de mayo de 2020
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